sábado, 17 de septiembre de 2011

Francia - Rennes (Chinon, Angers, Rennes) (Día 8)

Después de nueve meses y gracias a mi nueva movilidad informática retomo el viaje a Francia de 2010.

El octavo día de viaje abandonábamos el hotel de Blois y partíamos hacia Rennes. Con las maletas en la furgoneta fuimos a visitar el Chateau de Chinon. Es un lugar que tenía muchas ganas de visitar desde que lo estudié en mis lecciones de francés del bachillerato. Además es un castillo de importancia histórica en Francia, aunque no sea el más bello ni el más espectacular.

Allí tuvieron lugar hechos importantes de Juana de Arco y de los templarios.
Para rematar la mañana comimos en un pequeño restaurante un menú magnífico: pato al vino de Chinon. Simplemente exquisito.

Después marchamos a Angers donde hay un castillo espectacular desde donde se contemplan unas vistas de la ciudad fantásticas.


Dentro del inmenso castillo hay unos jardines/huertos y una sala que mereció la visita a la ciudad e incluso creo que para mi fue uno de los momentos clave del viaje: el tapiz del apocalipsis.
Como no llevábamos navegador, llegar al hotel en Rennes fue toda una aventura. Dimos muuuchas vueltas. Nos trató de ayudar una muchacha que se supone que estudiaba español... vamos como si yo digo que estudio chino. El hotel no estaba en el centro de la ciudad.

Cuando íbamos a cenar nos llevamos un chasco porque el restaurante que habíamos elegido solamente despachaba comida para llevar a partir de esa hora, no para tomar en el local. Gracias a M. con su vista de lince localizamos al lado del hotel un restaurante (La Tonnelle) en donde cenamos maravillosamente, tan maravilloso fue que al día siguiente repetimos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

¿Más actividad?

Ahora vuelvo a tener portátil. Después de un año (más o menos) sin portátil, vuelvo a tener uno operativo. De esta manera espero poder actualizar esto más a menudo, que solamente poder actualizar desde mi habitación ha repercutido negativamente en la frecuencia con la que podía entrar aquí. Ya veremos.

jueves, 1 de septiembre de 2011

¿Hay alguien aquí?

Aquí sigo: vivo pero sin muchas ganas de escribir.

Continuará.

domingo, 24 de julio de 2011

Mi retorno a York (II)

Dado que el horario de autobuses desde Castle Howard a York era bastante malo, opté por volver en el que llegaba a las 15:00. Fui directamente a ver a M., que estaba en la cola del concierto. ¡Ojo! La cola era para conseguir sitio en la primera fila, las entradas estaban compradas desde hacía meses.

Fui al hotel sorprendido por la animación de las calles del centro de York, atestadas de gente y con todas las tiendas abiertas. Comí algo por el camino y volví a toda prisa ante un sms de M. : se rumoreaba que iban a abrir antes de la hora y él tenía mi entrada.

Al final abrieron cuando estaba previsto, nos registraron y tuvimos que esperar dentro, separados por cinco o seis metros: la distancia que separaba la gloria de los que habían pasado muchas horas allí del resto de mortales.

Una vez abiertas las puertas, M. se apalancó con mucha técnica en primera fila (la práctica hace maestros). Yo estaba apenas dos metros detrás de él. Tocó primero un grupo "Mona" que sonaron muy bien y que arrancaron muchos aplausos. Pero en el momento en que llegó Morrissey, una multitud me aplastó proyectándome hacia el escenario, de manera que pude tocar a M. Una experiencia diferente: la gente se volvía loca y coreaban las canciones cuando apenas habían sonado dos o tres notas. Menos mal que M. me ha ido introduciendo en el mundillo de la Morrisseylogía, porque si no me hubiera aburrido al no conocer las canciones.

Tenía a mi lado, detrás, delante, dependiendo de la fase del concierto a un tío tipo jugador de rugby, encantador que iba con su novia y que me defendió de los embates de los caraduras que querían colarse hacia delante. Lástima de dentadura que gasta el muchacho.

Hasta que llegó uno de los momentos cumbres del concierto. Morrissey se acerca a la primera fila, estira el brazo y le pregunta a "alguien" de primera fila "M. cuál va a ser la próxima canción" (yo no escuché la parte en que dijo "M.") y por los altavoces de la sala ¡¡¡escucho a M. respondiendo!!! Me quedé anonadado. Sabía del cariño de Morrissey hacia M., pero ¡no tanto!

Aquí el video de "First of the gang" en York:


No me puedo resistir a poner el video de la misma canción en su concierto de "Who put the M in Manchester" (en cuyo DVD sale M. como público y citado por Morrissey). Este comienzo me parece impactante.


Por supuesto, M. salió flotando. Compramos algún recuerdo (poster incluido) y volvimos al hotel. Esa noche cenamos en un indio enfrente del hotel que estuvo bien.

martes, 12 de julio de 2011

Mi retorno a York (I)

El fin de semana antepasado fuimos a York. No es que no nos atrajera la ciudad, pero nuestros objetivos principales eran otros. M. tenía allí un concierto de su amado Morrissey. ¡Y vaya si valió la pena el esfuerzo!

Empecemos por el principio: el viernes vinieron hasta mi zona de trabajo mi admirado starfighter, mokko007 y uno de sus amigos. Fueron tan amables que hasta me trajeron almogrote gomero (que ya empezamos a degustar el otro día como si fuera caviar) y estuvieron conmigo un buen rato de cháchara en una terracita.

A las 13:30 vino a recogerme M. en su coche. Fuimos hacia la zona de Barajas y allí dejamos el coche para ir al aeropuerto. Desde allí alcanzamos la T1 desde donde partía el vuelo de Ryanair destino Manchester.

Estábamos un poco agobiados por el tema de no facturar, ya que íbamos para dos días y medio. En la cola para entrar al avión había un sosias de Juanito el Golosina, pero nuestra gran sorpresa fue que era mujer. El lunes nos llevamos otra gran sorpresa, ya que en realidad se trataba de una escritora inglesa (Val McDermid) que había venido a presentar un libro a Madrid.

La experiencia con Ryanair no fue mala: los aviones llegaron puntuales. Cosas graciosas: que te están vendiendo "algo" durante todo el viaje. Ni me quiero imaginar cómo será eso en un vuelo a Estocolmo (4 horitas). Empiezan diciendo que no se puede fumar durante el trayecto PERO que venden unos maravillosos cigarrillos electrónicos.

Después venden bebidas, comidas, perfumes, y llega el turno de su famosa "lotería". Es una lotería del tipo "rasca y gana" y afirman que los beneficios van a organizaciones de caridad para niños. Con mucha gracia la azafata dijo que por eso "cualquier acción perversa que hayan cometido durante el día se les perdonará de inmediato si compran lotería de Ryanair" (sic). M. iba dormidísimo, así que se perdió el espectáculo y quedó con deseos de verlo a la vuelta ¡y de comprar lotería!

Llegamos a Manchester con 25 minutos de adelanto y gracias a eso pudimos tomar el primer tren de nuestra lista: uno directo a York desde el aeropuerto, después de casi dos horas de trayecto. A mi no se me hizo largo porque fui viendo la campiña bajo el cielo plomizo que nos recibió.

Llegamos a York, nos registramos en el hotel y marchamos inmediatamente a cenar. Lo malo es que los ingleses son muy estrictos con los horarios de cocina, y en un pub muy chulo en el que entramos, habían cerrado la cocina cinco minutos antes. Terminamos en un thailandés bastante aceptable.

Nos acostamos pronto porque M. se quería poner en la cola a primera hora para tener buen sitio. La cortina no cerraba bien, así que él se despertó tempranísimo. Bajamos a desayunar juntos aunque yo no pensaba hacer cola para ver a su adorado Morrissey. Mis planes estaban más por la visita cultural. Como estaba despierto desde tan temprano tomé el primer bus (8:30 a.m.) a Castle Howard, no sin charlar previamente con el conductor sobre la situación económica europea y, en particular, la española.

Una hora y diez minutos después y tras haber recorrido muchos pueblecitos entre medias, llegamos a Castle Howard. El escenario donde se grabaron tanto la serie de televisión (1981) como la película Retorno a Brideshead (2008). No me defraudó en absoluto, es como lo imaginaba y como se mostraba en la serie. Es un palacio magnífico rodeado de unos jardines espectaculares. Al esperar la apertura de la taquilla sufrí un embate por parte de un pavo real que estaba en el patio.



Como llegué antes de la apertura del palacio, empecé la visita por los jardines. Primero la rosaleda, luego la visita obligada a la fuente del Atlas con la vista del palacio al fondo.






A continuación un lago y el palacio de los cuatro vientos.






Desde él casi se podía ver en su plenitud el maravilloso mausoleo (no visitable) en la lejanía.




Dejé de visitar un bosque, porque vi que me iba a eternizar en los jardines (ya llevaba casi dos horas) y me dirigí al palacio. Es un palacio habitado por los descendientes del propietario original y reservan ciertas estancias para mostrar al público.

Sentí muchas cosas, ya que es el palacio que recorría mi imaginación al caminar por Brideshead. Había (¡cómo no!) una exposición sobre los dos rodajes que se han dado en Castle Howard: para la serie (1981) y para la película (2008, que no he visto). Es una serie que me marcó, no por ser (para algunos) una serie filo-gay, como se podría pensar, sino por la reflexión que supone sobre la vida, el mor, la muerte, la religión y el paso del tiempo.

Los interiores están muy cuidados e incluso muestran cómo quedó parte del palacio después de un incendio en 1940 que acabó con su famosa cúpula, que hubo que restaurar usando únicamente fotografías.




Mientras estaba de visita, la música de Geoffrey Burgon (clic para escucharla) resonaba en mi cabeza continuamente y me sentía casi transportado al periodo de entreguerras cuando vivía allí Lady Marchmain y cuando Charles Ryder visitaba a su amigo Sebastian y a su hermana Julia.

En la tienda de recuerdos vendían la novela, la serie, la película e incluso los ositos como el que llevaba el protagonista en uno de sus gestos característicos. Por supuesto compré recuerdos, menos de los que me hubiera llevado, pero la tarjeta de crédito y el espacio en el avión de vuelta eran determinantes (por supuesto no me conformé con el imán ¿eh?).



Esta visita para mi fue un retorno, una especie de retorno a York, aunque donde yo había estado antes era en Brideshead.

jueves, 23 de junio de 2011

Más perdido todavía

Hace tres semanas escribí una entrada aprovechando el día de las elecciones. El resultado creo que fue bastante claro, y posiblemente positivo en muchos lugares. En mi opinión es bastante sano que se cambien las tornas cuando alguien lleva mucho tiempo en el poder. En mi modesta opinión, Esperanza Aguirre debía pensar en que ésta fuera su última legislatura en la Comunidad de Madrid, por ejemplo. Eso sí, espero que enfrente pongan un candidato y un programa de postín, no un cantamañanas y un programa de mierd*, como esta vez.

Creo que deberían pensarse dejar que Antonio Asunción se presente en la Comunidad Valenciana, y no los cantamañanas que hay ahora, que no ganarían ni en las elecciones a presidente de la comunidad de vecinos.

Lo de los bilduitarras me parece un asco. Desde aquí mi más cordial felicitación a los miembros (que no jueces) del tribunal constitucional (por supuesto es una felicitación irónica).

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A la semana de las elecciones celebré mi cumpleaños. Esta vez tocaba un número redondo: el 40, así que hicimos fiesta en casa de M. Hubo regalitos diversos que iré enseñando.

Mi hermana un reloj Sandoz que me encanta.




M. me regaló la máquina de rapar el pelo (que ya enseñé) y el curso de sushi.



Los amigos regalaron: una guía de la Toscana y Florencia

y unos cuencos para sopa (tipo japonés).


Desde Barcelona llegó un libro sobre la asertividad (ejem, ejem, me ven necesitado de ella), otro de Tom of Finland y unos tés, junto con una taza para hacer té, que he dejado en el trabajo.



En la fiesta que hicimos en casa de M. me regalaron unos pantalones vaqueros cortos y un bañador (seguro que fue M. el que pensó lo del bañador, porque me prohíbe llevar los bañadores ajustaditos...).

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El trabajo... pues estoy muy hartito de muchas cosas. Mi nuevo jefe, que no hace más que tratarnos con prepotencia y no tener ni p*ta idea de muchísimas cosas. Además se dedicó el viernes a poner verde a uno de mis compañeros (y buen amigo) llamándole "el figura".

Cada vez me encargan más cosas absurdas y ya me estoy hartando. He dejado de responder llamadas telefónicas y a correos electrónicos porque estoy desbordado. Hago los expedientes que llegan en papel y sanseacabó. (Tampoco es verdad, respondo muchas llamadas y muchos correos, pero ya he empezado a desechar algunos).

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Cada día tengo más ansiedad. Es una mezcla de la ansiedad del trabajo, mi casa, el trabajo de M., la declaración de la renta, ... todo. Cada pequeño acontecimiento en la vida está desencadenando un episodio de ansiedad. Reconozco que eso no es normal. Voy a ir al médico.

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Dije que iba a hablar algo sobre las famosas acampadas. Y aquí va.

Es cierto que existe un hartazgo general sobre el politiqueo que se ha montado en España. Es cierto que tenemos una partitocracia que en muchas ocasiones está alejadísima de la realidad y solamente se ocupa de mirarse el ombligo y el bolsillo.

Es cierto que existe una corrupción que está ahogando a todos los humilsdes sufridores y que vemos con asco.

Pero también parece altamente sospechoso que se monte esta "juerga" justo antes de unas elecciones donde el maniobrador Rubalcaba (si te descuidas te la clava) está al tanto de todo y al mando de todo. Como bien le dije a mi admirado Treintanyero en más de una ocasión a través del Twitter: #algohueleapodridoenRubalcaba .

Me parece altamente sospechoso que exista una organización tipo antisistema que en un abrir y cerrar de ojos monte un chabolerío inmenso en medio de la Puerta del Sol y NADIE les diga nada ni haga nada.

Es cierto que allí había mucha gente. Sí, estuve allí con M. porque quería verlo de primera mano. Había mucho perroflauta y había mucha gente "de visita, para verlo". Creo que muchos de los que estaban allí eran visitantes puros y duros.

También me parece sospechoso que ahora se dediquen a "acosar" a políticos que toman posesión de sus cargos (no hablo de los actos de violencia callejera que se han dado), justo cuando cambian las tornas políticas en el país.

Me parece sospechoso e indignante que no haya habido ese acoso en las ciudades donde empiezan a gobernar los bilduitarras ¡qué casualidad!

En resumen, mi impresión es que es un movimiento perfectamente organizado que se está aprovechando de gente de buena voluntad que acuden porque el país está para el desguace. Pero permitidme decir desde aquí a todos esos que se manifiestan "que no, que no, que no me representáis".

No me representan esos que se ponen en contra de la energía nuclear, junto a los que reivindican que legalicen su ocupación del espacio público de la Cañada Real, junto a los que reivindican el yoga, junto a las feministas radicales antisistema, ni los que quieren resucitar la guerra de clases (hay que ser antiguo), ni los que piensan que el patriarcado nos oprime, ni a los que acosan a los de intereconomía (o intereconomierda, como dice mi admirado D. Otto).





Me produce muchísima fatiga el lenguaje asambleario. Me parece muy bien el planteamiento de los problemas que ha provocado este movimiento, pero me parecen cómicas las soluciones que se han dado. No veía leía tanta tontería desde las asambleas a las que iba cuando tenía 15 años. Se han quedado en eso: soluciones de adolescentes.

También pienso que estoy viejuno porque no veo con la ilusión que percibo en algunos (especialmente Treintanyero) toda esta movida. Soy absolutamente escépctico en cuanto a las organización y los resultados.

jueves, 9 de junio de 2011

Y todavía hay quien se extraña de que la ópera fascine

Y todavía hay quien se extraña de que la ópera fascine.

domingo, 22 de mayo de 2011

Perdido en las procelosas aguas del año

Llevo una buena temporada perdido en las procelosas aguas del año laboral. No es este un buen año. Me están echando encima trabajos que no me corresponden: resulta que los resuelvo y por eso me siguen echando cosas. Ya he protestado al nivelmásalto-1, porque estoy muy harto. Esta semana empezaré a echar concursos para que vean que estoy muy harto. No es cuestión únicamente de una posible promoción/aumento de sueldo (que también) sino una ayuda por parte de alguien.

De momento parece que me han hecho un poquito de caso: ya tengo un administrativo que hace algunas cosas. Lo malo es que lo que yo hacía en una mañana, él tarda una semana. Pero no digo nada porque suficiente tengo con que lo haga. Cuando los ciudadanos preguntan les digo que lo siento mucho, pero que ahora las cosas van más lentas.

Mi nuevo jefe (un adjunto del Subdirector General) no ha entrado con buen pie. Es un compañero de la universidad (un año menor que yo) muy preparado. Pero llegó machacando algunas heridas: en uno de los trabajos en los que yo participaba de manera tangencial pisó el callo a uno de mis compañeros (y amigo) y éste dio un puñetazo en la mesa y dijo que no pensaba seguir adelante con el proyecto de nueva norma. ¿A quién le ha caído terminar otro real decreto? ¡Efectivamente, a mi!

Encima mi nuevo jefe usó un argumento un poco hiriente para endiñarme el muerto: "como la has cagado con la normativa del año pasado, te encalomo esta. Así que si la cagas te echaremos la culpa de todo, que estamos acostumbrados". Creo que notó mi malestar cuando le respondí con una sonrisa que le iba a "mandar a la mierda a él, y a todo el ministerio" como volviera con ese argumento.

Durante el mes que lleva este nuevo jefe en su puesto YA se ha dado cuenta de que "todo el mundo se quita de en medio" según me confesó. Le sonreí respondiéndole "vete acostumbrando". Precisamente se lo dije porque yo no sueloquitarme de en medio.

Todo esto está afectando a mi vida, y eso me joroba mucho. No aprendo. Debo tratar de relajarme, relativizar y decir que no a las cosas a las que debo decir que no. Pero no sé hacerlo. Debo aprender.

¡Qué haría yo sin M.!

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La semana pasada el marido de mi hermana nos dio entradas para ir a ver a la Compañía de Antonio Gades con una coreografía de Carmen. Acepté las entradas sin acordarme de que ese era el día del concierto de Fangoria en el Palacio de los Deportes. Al final tuvo que ir M. sin mi a ver a Fangoria aunque no le faltó compañía, mientras yo iba al Teatro Real con mi hermana.


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También le debo agradecer que me haya regalado un tablet. Es un ZTE V9, no muy allá, pero he entrado en el mundo de los tablet. Ahora, debo encontrarle una utilidad. De momento he visto que es un megateléfono smartphone con muchas aplicaciones gratis (sistema operativo Android, pronúnciese "andruá"). Me lo regaló porque le dio a mi hermana un iPad2... La verdad es que ya puedo decir que me quedo con la pantalla del iPhone antes que con la del ZTE. La calidad es inifnitamente mejor, aunque el tamaño sea muchísimo menor.
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Esta semana me dio entradas para los toros, y ahí sí que sabía que M. (antitaurino total) no vendría, por lo que me llevé a mi madre. Encima era uno de los festejos más esperados de la Feria de San Isidro: Talavante, Castella y Manzanares. Las entradas eran buenísimas y vimos algún famoso: marichalar, Marcos García Montes y la divinísima Nati Abascal.
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Me encantan los toros. Es algo irracional. Puede resultar cruel y es sangriento, pero me subyuga el ambiente, el color y la lucha. Es un espectáculo que llama a la parte más animal que tengo y no puedo evitar que me fascine.

Hace un año, con mis guiris en Madrid, algunos me preguntaron por los toros. Se sorprendieron cuando les dije que me encantaban. Están acostumbrados a verme disertar sobre la aplicabilidad de nuestra directiva o sobre abstrusos matices legales y, de repente, les apareció alguien que les dice que está fascinado por una fiesta que la mayor parte de ellos ven con verdadero horror.

Creo que caí muchos puntos en su apreciación, pero me da igual.

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Ayer M. se empeñó en ir a la celebérrima "acampada de Sol". Ya contaré lo que me ha parecido, porque creo que me saldrá una entrada larga, y la de hoy ya lo es bastante.

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Ya empezaron los regalos de cumpleaños ¡y eso que todavía no ha llegado el 30 de mayo! M. me regaló un taller de sushi, al que fuimos los dos, que compró a través de Letsbonus. Lo pasamos estupendamente y aprendimos a hacer maki y nagiri.

Makisushi
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Ayer me regaló un rapador. Escuchó que el mío había fenecido después de un largo servicio y me compró uno fantástico, un Philips.
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Me voy a votar que todavía no lo he hecho.

sábado, 14 de mayo de 2011

Viaje a París

Está claro que teníamos que haber ido a París este año, no el pasado.






Parece que los muchachos americanos abren una tienda en París.





sábado, 7 de mayo de 2011

187 años siendo una maravilla

Parece que hoy hace 187 años que se estrenó una de las maravillas musicales: 9ª sinfonía de Beethoven. No hace falta celebrar un aniversario para volverla a escuchar, pero no está mal celebrar aniversarios del estreno de obras que hacen que todavía tengamos fe en lo bueno que puede hacer el ser humano.



De una obra como esta hay versiones para todos los gustos.

Karajan canónico. (Minuto 1:28 el que quiera un ejemplo del final)


Maravilloso Bernstein




Toscanini


¡A disfrutar!

Y el que quiera la letra, que mire en la wikipedia (espero que esté bien, pero mi dominio del alemán es casi nulo).