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lunes, 6 de agosto de 2007

El Desafío de Aquiles (V)

No creo que sea una gran revelación, pero ahí va: ME ENCANTA EL CHOCOLATE.

Aunque sé vivir sin él. No lo pruebo desde hace... semanas, con la excepción del crêpe que compartí con M.

sábado, 21 de julio de 2007

Sentimientos encontrados

He leído la penúltima entrada de mi admirado Aquiles en su blog en donde "celebra" la muerte de Polanco.

Por mucho que me desagrade el personaje, no puedo celebrar la muerte de la persona y, desde luego, HOY no es el día. Por mucho que sea alguien con una trayectoria más que discutible en lo político. Aquiles, humildemente te digo que te has equivocado.

viernes, 20 de julio de 2007

El Desafío de Aquiles (IV)

Aquí sigo con las confesiones a las que me retó Aquiles en su Desafío. Va otra.

Confieso que veo programas del corazón.

Después de esta afirmación tan fuerrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrte, hay que matizar las cosas. Consumo programas del corazón para evadirme (¿es como una droga?). Veo esos programas para olvidarme de mis problemas, de la oficina, etc. Veo esos programas con gente que no me importa nada y con problemas nimios que no me importan en absoluto. X se ha acostado con Y mientras estaba prometido con Z y T a la vez. Ponen verde a X, llaman put* a Y y tontas a Z y a T, y cuando me quedo sopa delante de la televisión, se me olvida todo. Si me preguntas al día siguiente qué ha pasado en el programa del día anterior... no recordaré casi nada.

Ahora mismo están en Dónde estás corazón con Bárbara Rey (me gusta decir Barbra) y su enfrentamiento con María (vena hinchada) Patiño. ¡Vi el programa y no me acordaba de la movida de la semana pasada!

Después de esta confesión, creo que Aquiles más que una cerveza me debe una copa.

miércoles, 18 de julio de 2007

El Desafío de Aquiles (III)

Tercera entrega de las "confesiones" como consecuencia del Desafío de Aquiles. (Desde luego que si algún día nos conocemos invitará él a una cerveza).

Soy bastante formal en mi forma de vestir. Ni pijo ni nada en especial. Digamos que mantengo un "perfil bajo" (admitamos ese anglicismo). Pero de vez en cuando me gusta ponerme algo que llame la atención. Disfruto especialmente llevándolo al trabajo y ver la reacción que causa en mis compañeros, tan acostumbrados a ver al ingeniero que viste serio. Con ese estereotipo que tenemos los ingenieros...

Bueno, me parece que a M. tampoco le gusta mucho que llame la atención. Aunque ahora que lo pienso, le gustó aquel polo ajustadito que me compré en Valencia hace un par de años.

El otro día llevé un polo rosa de H&M que me regalaron por mi cumpleaños y causó sensación. Cómo se ve que en este sector no están acostumbrados a que alguien sea un poco diferente. ¡Pues que se vayan acostumbrando!

Mañana tengo que ir a un trabajo fuera de la oficina... estoy tentado de ir con bermudas y alguna camiseta. Me gustaría ver la cara que pone el ingeniero al que tengo que ver. A lo mejor se le quita la tos nerviosa que tiene por teléfono.

martes, 17 de julio de 2007

El Desafío de Aquiles (II)

Segundo episodio del Desafío de Aquiles: me gusta releer de vez en cuando los libros de Agatha Christie. Sus novelas deberían venderse en las farmacias: con tanto personaje uno se queda sopa antes de que los reúna en la biblioteca.
No sé, será por la facilidad con que descubro al asesino. Será porque me recuerda a mi niñez. Será porque cada novela es un pequeño desfío, como un Sudoku novelado.