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miércoles, 19 de octubre de 2011

Francia - Deauville - París (Día 14)

El último día de vacaciones fue el de la vuelta a París desde Deauville. Quisimos hacerlo prontito porque leímos que ese era el día de los peores atascos de vuelta a París por el fin de las vacaciones de los parisinos. Temores infundados, volvimos a una hora en que los parisinos todavía no abarrotaban las carreteras.

Dejamos la furgoneta en el aparcamiento del aeropuerto y fuimos a la terminal a esperar el vuelo. Un momento de tensión fue la facturación, porque tanto M. como Marilú se compraron un cuadro con marco de dimensiones considerables. Yo me desentendí de la cuestión porque les había advertido sobre las dimensiones de los cuadros en el momento de la compra.

Otro momento de tensión se vivió cuando a Marilú no le dejaban pasar en el equipaje de mano los patés que habíamos comprado (y que los demás habíamos metido en el equipaje facturado). Salió de nuevo para facturarlos, pero le pedían 50 euros por ser el segundo bulto. Finalmente, los patés fueron a la basura del aeropuerto.

Al llegar a la puerta de embarque nos sentimos como en España: niños correteando y gritando como posesos, mientras sus padres les llamaban a gritos.

domingo, 20 de diciembre de 2009

La Odisea bruselense

¡Vaya días! ¡Vaya días!

MARTES
El martes por la tarde salí de la oficina hacia el aeropuerto de Barajas para mi viaje a Bruselas. El viaje empezó mal porque me confundí de terminal. Habitualmente Brussels Airlines salía de la T4, pero desde el 30 de septiembre sale desde la T2, así que no miré el billete y me fui a la T4...

MIÉRCOLES
El martes seguía MUY cabreado por la historia que ya conté el lunes pasado. El miércoles me encontré con mi colega sueco y con la Comisión Europea e celebramos una reunión muy productiva. Al salir quedé con el sueco para la cena. Salimos con los finlandeses y les llevé a Chez Leon.

JUEVES
El jueves tuvimos una reunión interminable en la Comisión. El orden del día tenía 9 puntos y a las 17:15 habíamos terminado con 3. Como la hora prevista de finalización eran las 17:30 pensé que iban a finiquitar la reunión, pero pensaron que era mejor aprovechar el tiempo. Yo me marché a las 17:40 porque si no, no llegaba al avión, que tenía la salida prevista a las 20:10.

¡Horror! Había nevado. Las calles tenían nieve y pensé que si conseguía agarrar un taxi, nos podíamos tirar en la carretera horas... así que me fui en metro a la Estación Central para tomar el tren que en 15 minutos deja en el aeropuerto. Los trenes también tenían problemas. Venían con media hora de retraso y cuando me monté, iba muyyyyyyy despacio. Era exasperante: parecía que no íbamos a llegar nunca. A las 18:55 llegué al aeropuerto, creí que era suficiente una hora y cuarto. Saqué la tarjeta de embarque, facturé la maleta (llevaba otra bolsa en la mano y el portátil) y me fui a las puertas de embarque.

Al llegar mosqueo generalizado: habían cancelado muchos vuelos, entre ellos los dos anteriores de Brussels Airlines a Madrid, aunque el nuestro no parecía tener problemas. La nieve se acumulaba alrededor del avión pero poco más. Había comentarios de todo tipo y ya le dije a una persona que estaba esperando el mismo vuelo: "hasta que no esté en Madrid no me lo creo".

Montamos en el avión, nos sentamos y nos hicieron la demostración de seguridad. Esperamos y esperamos y esperamos... seguía nevando y la nieve empezó a cubrir las ventanillas... la comandante nos dijo que íbamos a esperar a que escampase un poco la caída de la nieve. Esperamos tres horas y a las 23:00 nos dijeron que el aeropuerto había cerrado y que el vuelo estaba cancelado. Nos indicaron dónde nos debíamos dirigir y allí había una fila infinita ya que habían cancelado vuelos a media Europa (de todas las compañías) y para atender al público había ¡4 personas!

En resumen, me puse en la cola a las 23:15 y salí de las cola a las 10 de la mañana del VIERNES.
Inicialmente me daban un vuelo Bruselas-París-Madrid, pero uno de mis compañeros de aventuras, que ya tenía ese trayecto vino a avisarme de que estaban cerrando los aeropuertos de París, así que pedí que me enviasen a través de Málaga. El encargado pretendía dejarme en Málaga y que allí me buscase la vida, pero conseguí convencerle de que me enviase a Madrid con el vuelo de Spanair (al fin y al cabo miembro de Star Alliance como Brussels Airlines y yo iba de Bruselas a Madrid, no a Málaga).


Amanecer en el Aeropuerto de Bruselas el viernes 18 de diciembre

El vuelo salió con unas cuatro horas de retraso porque en el aeropuerto de Bruselas solamente hay una máquina para quitar el hielo de los aviones...

En Málaga se portaron de cine los de Spanair asignándome un nuevo asiento en el siguiente vuelo, ya que perdí la conexión con Madrid.

Tuvo una cosa buena toda esta experiencia: los conocidos que hice en las 11 horas de espera. Dos argentinos encantadores (como suele ser habitual en los argentinos) y dos chicas encantadoras, especialmente la que lleva diez años viviendo en esas frías tierras bruselenses. Lo malo es que uno de los argentinos estaba agobiadísimo porque el viernes por la noche tenía vuelo a Buenos Aires y veía que noiba a llegar. Se agobió hasta el punto de que cuando llevábamos dos horas sentados en el vuelo a Málaga y veíamos que no salía, se levantó y se marchó para "buscarse la vida". El otro se quedó y fuimos juntos hasta Madrid. Espero mantener el contacto con ellos.

Al final llegué a Madrid a las 20:30 sin maleta. Pero llegué. Eso sí, tuve que pedir a M. que me fuera a recoger porque continuaba la huelga de taxis. Me llevó a casa, me duché y nos fuimos a la cena sueca de Navidad que habían preparado Patricio y Nuri en su casa. La cena me supo a gloria porque estaba buenísima y porque no había comido nada más que un sandwich y una magdalena en 24 horas. Esa cena supuso un gran descubrimiento para mi: los arenques. También el descubrimiento de unas bebidas suecas preparadas en casa con canela y otras especias que me levantaron el ánimo. ¡Por fin algo bueno en esta semana!

martes, 7 de julio de 2009

De viaje a Verona

El viernes llegó el gran día. El trabajo duro, durísimo y encima llegaron los ... me callo. Bueno, no me callo: en el pasillo donde esta mi despacho está el servicio de prensa. Su trabajo es hacer los resúmenes de prensa que le dan al Director. El otro día llegó un video que había que enviar a algunas televisiones y periódicos... este señor de prensa no sabía enviar el archivo por otro medio que no fuera el correo electrónico. No sabía utilizar una web que puso a su disposición una televisión, ni tampoco grabar un CD con el video.

Ayer tuvo los coj*nes de venir a una reunión donde yo estaba con mi jefe y pedirme que saliera de la reunión para grabarle un CD, a lo que me negué.

Esta mañana le he pegado un bocinazo porque me pedía otro "favor". Vamos, hombre, hay mucha gente que necesita trabajar y que sabe hacer eso y mucho más. Estoy indignado.

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El viernes tuve que salir a toda prisa por culpa del amo de la informática y sus videos. Me recogió M. y fuimos a por Charlotte que como vive cerca del aeropuerto siempre tiene problemas con los taxistas, especialmente cuando vuelve del aeropuerto a su casa.

Juan y Marilú llegaron justito porque fueron en metro y les bajaron en una de las paradas. El avión salió puntual y llegamos a la hora exacta a Milán. Allí alquilamos el coche para ir a Verona. Ya sé qué coche no debo comprar: un Fiat, ¡qué incómodo! Y se supone que llevábamos uno bueno. El camino se nos hizo largo, la verdad, sobre todo a los que habíamos trabajado por la mañana. Llegamos al hotel a las 21:00. Es un hotel de 4 estrellas pero a las afueras de Verona.

Fuimos a cenar al centro, como yo era el úncio que no había estado allí me estuvieron paseando un ratito por el centro hasta que clamé por la cena. Cenamos junto a L'Arena, una pizza muy rica y escuchamos el final de Turandot que era la obra que representaban el viernes.



Cartel en L'Arena


Nos acostamos pronto porque estábamos machacados, especialmente Juan porque había trabajado el viernes por la mañana y había conducido las 2 horas entre Milán y Verona. Eso sí, tiene un sentido de la orientación asombroso.



Por la noche, ya en el hotel, hubo tormenta pero casi ni nos enteramos.

domingo, 19 de octubre de 2008

Duodécimo día: Playa del Carmen - México D.F. - Querétaro

El día que marchábamos de Playa del Carmen también teníamos cita con el urólogo en el Hospital. Mientras íbamos a la cita, Drichal se bañaba en el Caribe y subía un tono más su "morenez" y Charlotte se quedaba en la piscina para rematar bien la maleta.

Fauna del Hotel Riu Lupita


Adornos de la habitación del Hotel Riu Lupita

Adornos que dejan en las habitaciones hechos con toallas

Piscina del Hotel Riu Lupita

Piscina del Hotel Riu Lupita

Delfines de la piscina del Hotel Riu Lupita

Delfines adornando la piscina del Hotel Riu Lupita

El médico confirmó el diagnóstico y le puso a M. una medicación sintomática hasta nuestra vuelta a Madrid.

Volvimos al hotel y disfrutamos de la piscina y el buffet antes de que nos recogieran para llevarnos al aeropuerto ¡con tres horas de antelación! Daba un poco de rabia, pero por otro lado íbamos más seguros, por si los atascos en la autopista. En el aeropuerto Drichal y M. se probaron un sombrero maricahi, aunque a Drichal le pone nervioso.

Vuelo tranquilo a México D.F. y en el mismo aeropuerto tomamos el camión (autobús) a Querétaro. Impresiona que registren a los pasajeros y el equipaje como si fueras a subir en avión, pero pensándolo bien es la medida más adecuada.

Al llegar a Querétaro nos encontramos que estaba Carlos eperándonos junto a Tania, a quien no esperábamos ver allí. En medio de un diluvio nos llevaron a casa de Carlos y nos fuimos prontito a la cama.

viernes, 11 de julio de 2008

El aeropuerto

Hoy fui a recibir a mi hermana que estuvo en Turquía. ¡Qué recuerdos!

Estambul

Pero he ajsutado tanto, que he quedado con ellos en el aparcamiento y he pagado ¡5 céntimos!

jueves, 3 de enero de 2008

Ayer fuimos de compras tecnológicas

Ayer fui de compras con M.

La verdad es que ayer yo no estaba para muchas bromas: mi madre me había estado recordando toda la mañana que ayer hacía un año que habíamos ido con mi padre a la primera visita al oncólogo. El pobre estaba tan cagado que le soltó unas cuantas tonterías, pero como ese médico debe estar acostumbrado, se dio cuenta de que lo que mi padre tenía era el miedo en el cuerpo. Como es natural, esa manera de machacar la historia durante toda la mañana no fue lo mejor para mi estado de ánimo. Así que por la tarde necesitaba los mimos de M.

Fuimos a Media Markt al lado de su casa y compré el regalo para mi madre: una minicadena de música. Tenemos dos cadenas: una que es antigua, mala y sin reproductor de CD y una más moderna, malísima pero con reproductor de CD. Me he hartado y he comprado una medianamente buena y con reproductor de CD y DVD. Eso sí, me veo haciendo las instrucciones "paralelas" a las existentes para que mi madre aprenda a utilizarlo.

Ayer por la tarde tenía agujetas en la espalda y creo que la causa fue que por la mañana llevé a mi hermana, su marido y mi sobrino al aeropuerto porque se iban de vacaciones a Canarias. Creo que mi cuñado cada vez me pone más nervioso, no porque me impresione, sino por tocapelotas.

Hoy tenemos la cena de "amigo invisible" con los amigos de M. Ya compré mi regalo: un "conjunto de comida oriental": palillos, cuenco, etc. La cena del amigo invisible me parece un poco chorra, pero bueno, hay que tomárselo como lo que es: una excusa para juntarse los amigos. Nada más.

Cómo echo de menos una siestita en la playa.

Una siesta al sol

Estoy un pelín tenso porque ya tengo un regalo para M. pero me parece poco. Había pensado otra cosa, pero me di cuenta que no era un buen regalo, así que ahora me veo descontento. Además estoy poco inspirado.