Mostrando entradas con la etiqueta San Francisco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Francisco. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de noviembre de 2009

Estados Unidos - San Francisco (Día 14)

Al día iguiente del Golden Gate y la paliza de todo el día, M. y yo provocamos un cisma incruento. Queríamos ir a Castro y el resto querían ir a ver el Ayuntamiento. No lo hablamos muy detenidamente, pero queríamos ver los lugares donde habían empezado muchas cosas que son importantes para nosotros. No teníamos más que tomar el tranvía junto a nuestro hotel y recorrerla hasta la Harvey Milk Plaza.

Dimos una vueltita por allí, vimos el ambiente, los comercios, el cine Castro.

Anuncio de sesiones de Sing Along en el Cine Castro

Subimos a Twin Peaks que son dos colinas en el centro geográfico de San Francisco, siguiendo las amables indicaciones de un anciano que me vio consultar el mapa de autobuses un poco despistado. Allí tuvimos una panorámica de toda la ciudad, Golden Gate incluido.
Panorámica parcial desde Twin Peaks: se ve Market Street un poco a la izquierda la Pirámide Transamérica


Después fuimos a la calle 17, llena de palmeras traídas desde Las Palmas de Gran Canaria. Un lugar para mi de visita obligada.

Y posteriormente fuimos a ver la misión creada por Fray Junípero Serra.




A esa hora decidimos volver, aunque no habíamos visto alguno de los famosos "grafittis" que adornan uno de los barrios de San Francisco. Tomamos el autobús y tuvimos la suerte de ver un par de ellos, y al recorrer Market Street, M. con su detector de galerías de arte y tiendas de discos vio una tienda que había visitado en su anterior viaje. Así que nos bajamos y entramos, POR SUPUESTO. Allí compró unos cuantos vinilos y dejó otros muchos, creo que por vergüenza.

Llegamos al hotel y quedamos a comer en un restaurante que me pareció chulísimo: John's Grill. Lo elegimos porque estaba al lado del hotel y tenía buena pinta. Había mucha gente que se veía de empresas de los alrededores, pero no era un superrestaurante, sino algo muy acogedor. Menos mal que me avisó M. porque así fui con la cámara de fotos: subí al baño en la planta superior y allí se podía ver:
Mi adolescencia volvió en un segundo: ese era el pájaro hecho con el material con el que se hacen los sueños. Cuántas películas, libros, ensayos, etc sobre cine negro he visto, leído, sentido, escuchado en mi adolescencia... y esa fue una de las películas. En ese restaurante comía a menudo Dashiell Hammet.

Después fuimos al hotel a hacer las maletas porque al día siguiente nos marchábamos y también aprovechamos la tarde para las últimas compras antes de la vuelta. Fuimos a comprar una camiseta para Drichal.

También fuimos a Abercrombie (en el de San Francisco no hay maromos como en el de Nueva York) donde me probé ¡por tercera vez! una camisa que me compré. También cayó alguna cosa más...

M. fue a otra megatienda de discos que había junto a nuestro hotel y mientras tanto me fui a ver un poco mejor el centro financiero y Union Square.

Fui a ver de cerca la Pirámide Transamérica, que me encanta.

Y el Ferry Building:

Por la noche fuimos a cenar a un restaurante japonés que resultó excepcional. Era japonés verdadero, atendido por japoneses y con clientela japonesa. La cena fue maravillosa aunque supongo que nos odian los dueños, porque la propina (o el pago del servicio, mejor dicho) lo pagamos con TODAS las monedas que nos sobraban del viaje...

sábado, 28 de noviembre de 2009

Cuánto han cambiado algunas cosas en 31 años

Ayer se cumplieron 31 años del asesinato de Harvey Milk en San Francisco. ¡Cuánto han cambiado algunas cosas en 31 años!


Imagen: Outsider80

Cómo cambian las cosas que le concedieron la Medalla de la Libertad.

martes, 27 de octubre de 2009

Estados Unidos - San Francisco (Día 13)

Este era el día elegido para ir al Golden Gate. Tomamos uno de los tranvías hasta la zona del Fisherman's Wharf, donde M. se compró un cuadrito estilo japonés: un árbol con flores. Muy simple pero precioso.

Inicio del Cable Car


Pasamos frente al National Liberty Ship Memorial. Un museo marítimo flotante donde tienen entre otros buques tipo Liberty, que fueron los construidos durante la II Guerra Mundial para llevar suministros desde Estados Unidos a Europa. Aquí se ve el Hyde Street Pier:

El Balclutha y el Eppleton Hall en primera línea


En la bahía se podían leer este tipo de avisos:

Y doy fe de que había un bañista que era observado por uno de esos bichos que nadaba en paralelo.

Mientras caminábamos por allí buscando la parada del autobús para ir al Golden Gate, encontramos el Palace of Fine Arts.



Detalle del Palace


Comimos en una explanada que había junto al mar, en un día ideal y disfrutando de un paisaje fantástico.



Después tomamos el autobús hasta el Golden Gate. Al llegar está el tributo al ingeniero que proyectó el puente.

Un ejemplo de cómo es el cable de los tirantes del puente.

Las vistas a la entrada del puente.




A la entrada del puente está este cartel y debajo hay un teléfono.



Hay unas vistas impresionantes de la ciudad



y de la bahía, con la prisión de Alcatraz en medio



Solamente fuimos hasta el primer pilar, porque no nos apetecía pasar a Marin County ¡y volver!



A continuación dimos una vuelta por el Golden Gate Park y Haight Ashbury, que no nos gustó demasiado no por el paisaje, sino por el paisanaje: había mucho perroflauta. A cambio estuvimos viendo las maravillosas casas en Waller Street.




Después volvimos a la ciudad y vimos estas famosas casas donde situaban la acción de la serie "Padres forzosos" en Alamo Square.

viernes, 16 de octubre de 2009

Estados Unidos - Carmel - San Francisco (Día 12)

Nos despertamos temprano, desayunamos en el hotel donde nos clavaron (de los pocos donde no había desayuno incluido) y pusimos rumbo a San Francisco.

Llegamos bastante pronto así que aprovechamos muy bien el día. Nos registramos en el hotel, que estaba en pleno centro y devolvimos el coche en la oficina de alquiler a cinco minutos andando. A unos 30 metros del hotel estaba el final de una de la líneas de "cable car", esos tranvías que suben las escarpadas cuestas gracias a un sistema de cables que van por debajo del asfalto.

En ese final de línea, dos operarios giraban una plataforma para reorientar el vagón, ya que circula en un solo sentido.


Plataforma de cambio de sentido



Cable car sobre la plataforma


Empezamos cerca del hotel visitando las manzanas a su alrededor, sonde había bellos teatros de principios del siglo XX o edificios como este, dedicado en exclusiva a consultas médicas y cuya fachada y entrada estaba decorada con motivos aztecas.



A continuación fuimos al barrio chino. Muchísimo más bonito que el de Nueva York. Con bonitas tiendas donde M. y yo compramos un cuadrito y nuestras amigas ropa diversa. La verdad es que nos quedamos con ganas de comprar unas lámparas muy bonitas.



Allí se puede comprobar el contraste contínuo en los Estados Unidos: una vista del la Pirámide Transamérica desde el barrio chino.

Las calles completamente adornadas:
O esta Iglesia construida en medio del barrio chino con ladrillos que eran el lastre de un barco antiguo y que es la reproducción de una iglesia española. Es la Old St. Mary's, construida en 1854.


La primera central de teléfonos del Pacífico, donde se hablaban hasta cinco dialectos chinos.

Eso sí, también comen comidas chinas de verdad, y en una de las calles, venden todo tipo de alimentos: vegetales, pescados y ranas enormes ...


Hay que aparcar con las ruedas giradas para evitar sorpresas si falla el freno de mano.


La "Coit Tower" que me hacía sentir en la películas de Harry El Sucio.
Fuimos a la calle Lombard, famosa por sus recodos y por las maravillosas casas que la flanquean. Por supuesto estaba a tope de turistas (como nosotros) y entablamos conversación con un maño que nos contó que llevaba viviendo allí 30 años.

A continuación llegamos al Fisherman's Wharf. Allí había una animación impresionante. El "Pier 39" estaba lleno de gente, con sus multiples restaurantes y tiendas de todo tipo.





Curioso restaurante en el Pier 39:

Hace años las focas iban una vez al año y la gente se agolpaba a verlas. Como les trataron tan bien, se quedaron definitivamente. Es increíble la cantidad de animales que hay allí, pero huelen fatal.

En San Francisco están muy orgullosos de sus tranvías (estos no son "cable car") e incluso los adquieren a otras ciudades.

La niebla empezó a cubrir la ciudad y refrescó mucho. Uno de los típicos recuerdos de San Francisco es un forro polar, siempre hay que meter en la maleta un jersey o alguna prenda de abrigo cuando se visita San Francisco, aunque sea en pleno verano.


Cenamos en un restaurante donde nos dieron una riquísima "Clam Chowder" (crema de almejas) típica de la zona.