Hace unos meses escribí una entrada en la que contaba la carta que le escribí a unos amigos de mis padres para contarles su muerte. En agosto me llamaron por teléfono. Y empecé a escribirme con una de sus nietas y les mandé unas fotos por e-mail.
Hace unos días me escribió la chica contando que le habían descubierto un cáncer de pulmón y hoy me ha escrito para decirme que había muerto.
He tratado de decirle algunas cosas cariñosas, pero en momentos como estos es casi imposible dar consuelo.
He llorado respondiendo a la chica.
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martes, 30 de octubre de 2007
miércoles, 22 de agosto de 2007
Ciertas cosas no tienen precio
Hay momentos en que haces algo que te pide el cuerpo o que te dicta tu conciencia y, sin valorar sus consecuencias, tienen más alcance de lo que esperabas. El famoso efecto mariposa.
Hoy recibí otro mail en contestación al que le envié a la maciza caribeña. Hay párrafos que es mejor transcribir:
“La computadora está en el piso de arriba y mi abuelo hacía como 1 año que no subía las escaleras, porque usa bastón, y todos le hicimos fiesta porque las subió para ver las fotos jeje... Al comienzo cuando le comenté que habías escrito no quiso que le leyera el mail (Aquí entre nos; es porque le daba pena llorar ante mi) Pero luego entre juegos le leí un poco de lo que me decías y le mostré las fotos…”
“…me pidió que le tomara unas fotos nuevas para enviártelas, realmente se emocionó mucho, y también me contó cómo fue la historia de amor de tus padres…”
“Fue muy lindo que mi abuelo me contara esta historia; a él le cuesta establecer largas conversaciones porque tuvo un accidente cerebro vascular hace 5 años, que le afecto la parte del lenguaje; sin embargo ¡me la contó con total fluidez!”
Así que sin pretenderlo, a este hombre se le ha dado una pequeña alegría contándole lo que les quería mi padre y lo que sigue queriéndoles mi madre a pesar de que no nos hayamos visto desde hace más de 30 años y vivan al otro lado del océano.
Hay ciertas cosas que no cuestan nada y que no tienen precio.
Hoy recibí otro mail en contestación al que le envié a la maciza caribeña. Hay párrafos que es mejor transcribir:
“La computadora está en el piso de arriba y mi abuelo hacía como 1 año que no subía las escaleras, porque usa bastón, y todos le hicimos fiesta porque las subió para ver las fotos jeje... Al comienzo cuando le comenté que habías escrito no quiso que le leyera el mail (Aquí entre nos; es porque le daba pena llorar ante mi) Pero luego entre juegos le leí un poco de lo que me decías y le mostré las fotos…”
“…me pidió que le tomara unas fotos nuevas para enviártelas, realmente se emocionó mucho, y también me contó cómo fue la historia de amor de tus padres…”
“Fue muy lindo que mi abuelo me contara esta historia; a él le cuesta establecer largas conversaciones porque tuvo un accidente cerebro vascular hace 5 años, que le afecto la parte del lenguaje; sin embargo ¡me la contó con total fluidez!”
Así que sin pretenderlo, a este hombre se le ha dado una pequeña alegría contándole lo que les quería mi padre y lo que sigue queriéndoles mi madre a pesar de que no nos hayamos visto desde hace más de 30 años y vivan al otro lado del océano.
Hay ciertas cosas que no cuestan nada y que no tienen precio.
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