Y no, no me refiero a Donald Trump, ni a Hillary Clinton, ni siquiera a los que no aceptan los resultados de las elecciones y están manifestándose. ¿No eran esos mismos quienes con su capa de superioridad moral decían que era Trump quien no aceptaría perder las elecciones? ¡Manda huevos!
Volvamos al tema, que me disperso. He tenido noticias de ese "enemigo" que me gané en el trabajo y del que hable hace unos días. Llamémosle Hugo Drax, por hacer un homenaje al malo de "Moonraker".
Hoy hablé con uno de los jefes de mi antiguo puesto de trabajo y me ha contado que tuvo una conversación telefónica muy tensa con este individuo. Parece ser que Hugo Drax le llamó para recriminarle que me hubieran certificado los méritos de mi trabajo, porque de esa manera "no puedo superarle en el concurso" [se refería a superarme]. Según la versión de este antiguo jefe le respondió "pues si hubieras trabajado aquí tendrías los mismos méritos y podrías ganarle, pero...". Según sus palabras estuvo a punto de mandarle a tomar ..... pero se contuvo.
Después me contó un chascarrillo en el que está implicado Hugo Drax y que muestra cómo es. Parece que hace unos años se negó a ir a las clases ni a hacer los trabajos de un máster pagado por la Administración y quería que le dieran el título por la cara, a lo que se negaron los organizadores. Para no tener que dar una respuesta negativa rotunda le ofrecieron volver a cursar el máster al año siguiente de manera gratuita, pero debía acudir a clase y hacer los deberes si quería el título.
¡Manda huevos!
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jueves, 10 de noviembre de 2016
lunes, 17 de octubre de 2016
Mi vida empastillado
Ya que este blog se abrió para desahogarme, voy a darle cierta utilidad.
Llevo una temporada empastillado. Después de dos años dando tumbos emocionales, fui al médico y me dijo que tenía un "Transtorno de Ansiedad Generalizado". Me recetó unas maravillosas pastillas que han empezado a hacer efecto muy lentamente, pero he notado una mejoría. No obstante, hay días que no los paso nada bien, y para esos momentos, me recetó una benzodiacepina (concretamente el trankimazin), que es una maravilla. Sé cuáles son sus riesgos, y por eso evito tomarlo lo máximo posible: 30 pastillas en 4 meses ha sido la cantidad que he tomado. Espero reducirla, pero mi madre me produce una ansiedad brutal.
En esta situación me he propuesto ser positivo y asertivo en la medida de lo posible, cosa nada fácil cuando no se está acostumbrado a ser ninguna de las dos cosas. En esta época de asertividad me di cuenta de que necesitaba tener mi propio espacio. Por casualidad me enteré de que cerca de mi casa van a hacer unos pisos nuevos, y ya que mi madre se niega en redondo a modernizar la casa que habitamos, decidí visitarlo. Parece que me puedo permitir alguno de los pisos y he dado una señal. La construcción es a dos años vista (ya han comenzado las obras de dos de los tres edificios), es decir, no es para pasado mañana. Pero algo es algo.
Hoy le he explicado a mi madre que no puedo pasar la vida luchando: en el trabajo lucho mucho. La lucha en el trabajo es para que funcionen unas cosas, para que otras no se desintegren por desidia y también defendiendo a algunos jefes de sus propios errores.
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¡Tengo un enemigo! Uno de mis compis de trabajo se ha convertido en un enemigo como los malos de las películas. Es un millonario, al que arrinconaron hace algunos años por causas que desconozco. Pues bien, parece que la ha tomado conmigo porque anhela el puesto que ocupo, en un concurso público. Se está dedicando a tocar los coj*nes y a fé mía que lo está consiguiendo. Lo único bueno es que se está retratando y su candidatura a ser Director General es cada vez más remota (es un destacado pepero). Esta situación también ayuda a que mi ansiedad sea mayor de lo habitual.
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Ahora, alguna foto que me gusta.
Estas de la Fundación César Manrique, que es uno de los lugares que más me fascina en el mundo. Visita obligada en Lanzarote.
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Por cierto, que quede constancia que M. es un santo.
Llevo una temporada empastillado. Después de dos años dando tumbos emocionales, fui al médico y me dijo que tenía un "Transtorno de Ansiedad Generalizado". Me recetó unas maravillosas pastillas que han empezado a hacer efecto muy lentamente, pero he notado una mejoría. No obstante, hay días que no los paso nada bien, y para esos momentos, me recetó una benzodiacepina (concretamente el trankimazin), que es una maravilla. Sé cuáles son sus riesgos, y por eso evito tomarlo lo máximo posible: 30 pastillas en 4 meses ha sido la cantidad que he tomado. Espero reducirla, pero mi madre me produce una ansiedad brutal.
En esta situación me he propuesto ser positivo y asertivo en la medida de lo posible, cosa nada fácil cuando no se está acostumbrado a ser ninguna de las dos cosas. En esta época de asertividad me di cuenta de que necesitaba tener mi propio espacio. Por casualidad me enteré de que cerca de mi casa van a hacer unos pisos nuevos, y ya que mi madre se niega en redondo a modernizar la casa que habitamos, decidí visitarlo. Parece que me puedo permitir alguno de los pisos y he dado una señal. La construcción es a dos años vista (ya han comenzado las obras de dos de los tres edificios), es decir, no es para pasado mañana. Pero algo es algo.
Hoy le he explicado a mi madre que no puedo pasar la vida luchando: en el trabajo lucho mucho. La lucha en el trabajo es para que funcionen unas cosas, para que otras no se desintegren por desidia y también defendiendo a algunos jefes de sus propios errores.
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¡Tengo un enemigo! Uno de mis compis de trabajo se ha convertido en un enemigo como los malos de las películas. Es un millonario, al que arrinconaron hace algunos años por causas que desconozco. Pues bien, parece que la ha tomado conmigo porque anhela el puesto que ocupo, en un concurso público. Se está dedicando a tocar los coj*nes y a fé mía que lo está consiguiendo. Lo único bueno es que se está retratando y su candidatura a ser Director General es cada vez más remota (es un destacado pepero). Esta situación también ayuda a que mi ansiedad sea mayor de lo habitual.
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Ahora, alguna foto que me gusta.
Estas de la Fundación César Manrique, que es uno de los lugares que más me fascina en el mundo. Visita obligada en Lanzarote.
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Por cierto, que quede constancia que M. es un santo.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Calorcito
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