Si es que no puedo ser más tonto: llevo un montón de tiempo detrás de regalarle a
M. un reloj de pulsera. Al final siempre me corto por si su hermana o su madre le preguntan quién se lo ha regalado. Incluso cuando estuve mirando hace unos meses les decía a los dependientes que se lo probasen para ver cómo quedaba en una muñeca ajena.
Pues bien, los Reyes Magos van y en su casa me traen un reloj A MI. Es una verdadera preciosidad (la verdad es que incluso había pensado darme el capricho de comprármelo en rebajas).

¡El muy jodío se me ha adelantado!
Es un hombre maravilloso.