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lunes, 11 de enero de 2010

¿A quién le gusta toda esta nieve?

He hablado con M. y ha podido ir al colegio mejor que con la nevada anterior. Eso sí, como la Comunidad de Madrid ha suspendido oficialmente las clases, y allí se han pasado toda la mañana. Estaba con vocecita de frustración porque si no tienen alumnos ¿para qué se quedan en el cole?

Ya escribí una entrada sobre el invierno con motivo de la primera nevada en Madrid en este invierno. Y es que la nieve es muy bonita de ver desde una casa calentita, a ser posible con un fuego encendido, pero a mi no me gusta NADA.

Encima hoy estoy un poco "sensible" en los riñones. Como cuando se hace una mudanza y se siente la espalda machacada al día siguiente. Una sensación similar tuve los dos días antes del cólico, especialmente el día anterior.

A mi me gusta mucho más el verano ¡Ale! Con sus calores, sus playas, etc. ¡Nada de nieve!
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¡Qué cosas! Ya sabía yo que en el R. Madrid hay muchos fachas porque ayer parece que abuchearon al Secretario de Estado para la Unión Europea.

domingo, 10 de enero de 2010

Y más nieve

Ayer mi hermana vino por la mañana a casa después de sus vacaciones en Egipto. Las fotos son increíbles. Desde luego es un destino al que habrá que dedicar al menos un viaje.

Mi teléfono está fallando: el otro día yo no escuchaba nada y a mi me escuchaban durante una llamada. Lo malo es que me ha ocurrido varios días, y que dentro del teléfono suena "algo suelto". Yo no tengo conciencia de que se me haya caído, pero... qué le vamos a hacer. Está cumpliendo los dos años que suelen durar.

Le pregunté a mi sobrino qué teléfono me podía convenir y su padre me dijo que él me daba un teléfono que tenía en el cajón. Me lo trajo ayer tarde y era un Sony Ericsson X1. Es un ordenador, más que un teléfono, y esto de que se abra windows al encender el teléfono no sé si es bueno o malo, ya que como todos sabemos, Windows es el sistema operativo que se autodestruye...


Así que ahora estoy aprendiendo a manejarlo. Ya he conseguido pasar la agenda de mi teléfono antiguo a este utilizando el PC así que avanzamos.

Ayer noche fuimos a casa de mis amigos, con todos sus niños (cuatro entre dos parejas), lo que resulta una experiencia fascinante. Al menos no son lo c*ñaz* que suelen ser los niños de hoy en día. Lo pasamos bastante bien, aunque anoche hacía mucho frío allí (viven cerca del aeropuerto). Al volver a casa hoy domingo me llevé a mi sobrino de compras y le compré unos pantalones. Al final fueron más modernos que los que yo había elegido, lo que me llena de gozo porque al menos se quitará de vez en cuando el "uniforme nerd". Además los eligió él.


Habían echado tant sal por las calles de Madrid que en algunos lugares se levantaba una polvareda ¡de sal! En ese momento me pareció exagerado.

Por la tarde íbamos a quedar para ir al cine con Nuri y su novio Patricio, pero les dio pereza. ¡Menos mal! Comenzó a nevar y en 20 minutos había cubierto parcialmente los coches. Ahora en las noticias dicen que la Guardia Civil exige llevar cadenas a los coches ¡en la M40!

Veinte minutos después de empezar a nevar ya empezaban a quedar cubiertas las aceras.


Hace unos minutos la nevada se aprecia en todo su esplendor.

domingo, 20 de diciembre de 2009

La Odisea bruselense

¡Vaya días! ¡Vaya días!

MARTES
El martes por la tarde salí de la oficina hacia el aeropuerto de Barajas para mi viaje a Bruselas. El viaje empezó mal porque me confundí de terminal. Habitualmente Brussels Airlines salía de la T4, pero desde el 30 de septiembre sale desde la T2, así que no miré el billete y me fui a la T4...

MIÉRCOLES
El martes seguía MUY cabreado por la historia que ya conté el lunes pasado. El miércoles me encontré con mi colega sueco y con la Comisión Europea e celebramos una reunión muy productiva. Al salir quedé con el sueco para la cena. Salimos con los finlandeses y les llevé a Chez Leon.

JUEVES
El jueves tuvimos una reunión interminable en la Comisión. El orden del día tenía 9 puntos y a las 17:15 habíamos terminado con 3. Como la hora prevista de finalización eran las 17:30 pensé que iban a finiquitar la reunión, pero pensaron que era mejor aprovechar el tiempo. Yo me marché a las 17:40 porque si no, no llegaba al avión, que tenía la salida prevista a las 20:10.

¡Horror! Había nevado. Las calles tenían nieve y pensé que si conseguía agarrar un taxi, nos podíamos tirar en la carretera horas... así que me fui en metro a la Estación Central para tomar el tren que en 15 minutos deja en el aeropuerto. Los trenes también tenían problemas. Venían con media hora de retraso y cuando me monté, iba muyyyyyyy despacio. Era exasperante: parecía que no íbamos a llegar nunca. A las 18:55 llegué al aeropuerto, creí que era suficiente una hora y cuarto. Saqué la tarjeta de embarque, facturé la maleta (llevaba otra bolsa en la mano y el portátil) y me fui a las puertas de embarque.

Al llegar mosqueo generalizado: habían cancelado muchos vuelos, entre ellos los dos anteriores de Brussels Airlines a Madrid, aunque el nuestro no parecía tener problemas. La nieve se acumulaba alrededor del avión pero poco más. Había comentarios de todo tipo y ya le dije a una persona que estaba esperando el mismo vuelo: "hasta que no esté en Madrid no me lo creo".

Montamos en el avión, nos sentamos y nos hicieron la demostración de seguridad. Esperamos y esperamos y esperamos... seguía nevando y la nieve empezó a cubrir las ventanillas... la comandante nos dijo que íbamos a esperar a que escampase un poco la caída de la nieve. Esperamos tres horas y a las 23:00 nos dijeron que el aeropuerto había cerrado y que el vuelo estaba cancelado. Nos indicaron dónde nos debíamos dirigir y allí había una fila infinita ya que habían cancelado vuelos a media Europa (de todas las compañías) y para atender al público había ¡4 personas!

En resumen, me puse en la cola a las 23:15 y salí de las cola a las 10 de la mañana del VIERNES.
Inicialmente me daban un vuelo Bruselas-París-Madrid, pero uno de mis compañeros de aventuras, que ya tenía ese trayecto vino a avisarme de que estaban cerrando los aeropuertos de París, así que pedí que me enviasen a través de Málaga. El encargado pretendía dejarme en Málaga y que allí me buscase la vida, pero conseguí convencerle de que me enviase a Madrid con el vuelo de Spanair (al fin y al cabo miembro de Star Alliance como Brussels Airlines y yo iba de Bruselas a Madrid, no a Málaga).


Amanecer en el Aeropuerto de Bruselas el viernes 18 de diciembre

El vuelo salió con unas cuatro horas de retraso porque en el aeropuerto de Bruselas solamente hay una máquina para quitar el hielo de los aviones...

En Málaga se portaron de cine los de Spanair asignándome un nuevo asiento en el siguiente vuelo, ya que perdí la conexión con Madrid.

Tuvo una cosa buena toda esta experiencia: los conocidos que hice en las 11 horas de espera. Dos argentinos encantadores (como suele ser habitual en los argentinos) y dos chicas encantadoras, especialmente la que lleva diez años viviendo en esas frías tierras bruselenses. Lo malo es que uno de los argentinos estaba agobiadísimo porque el viernes por la noche tenía vuelo a Buenos Aires y veía que noiba a llegar. Se agobió hasta el punto de que cuando llevábamos dos horas sentados en el vuelo a Málaga y veíamos que no salía, se levantó y se marchó para "buscarse la vida". El otro se quedó y fuimos juntos hasta Madrid. Espero mantener el contacto con ellos.

Al final llegué a Madrid a las 20:30 sin maleta. Pero llegué. Eso sí, tuve que pedir a M. que me fuera a recoger porque continuaba la huelga de taxis. Me llevó a casa, me duché y nos fuimos a la cena sueca de Navidad que habían preparado Patricio y Nuri en su casa. La cena me supo a gloria porque estaba buenísima y porque no había comido nada más que un sandwich y una magdalena en 24 horas. Esa cena supuso un gran descubrimiento para mi: los arenques. También el descubrimiento de unas bebidas suecas preparadas en casa con canela y otras especias que me levantaron el ánimo. ¡Por fin algo bueno en esta semana!

sábado, 10 de enero de 2009

La invasión de los muñecos de nieve

Como ya conté ayer, fui a Rivas para que a M. le arreglaran su caldera.

Teniendo en cuenta que nevaba sin parar, que me había mojado al ir bajo la nieve desde el metro hasta su casa y que yo debería volver en transporte público, opté por quedarme allí a comer... y a dormir. Esperé a M. como buen hombre desesperado a que regresase del trabajo en casita, con la casa caliente. Vi los programas de la tele que normalmente no veo y me dormí un poco la siesta, placer del que no suelo disfrutar a menudo.

Cuando volvió a casa fuimos a comprar cena sana al supermercado: pechuga de pollo y verdurita a la plancha. Después estuve planchando, como buen amo de casa, la funda del edredón nórdico porque M. me mandó sugirió amablemente que lo hiciera.

Pensé (es que soy muy listo cuando me da por pensar) que podríamos ir al cine ya que esa noche no habría casi nadie PERO había tan poca gente en el centro comercial que ¡los cines estaban cerrados! Los cines y ¡todo! excepto los restaurantes del grupo VIPS. Así que volvimos a casa para pasar una noche de tele y manta en el sofá. Vimos "El mentalista" que M. se había grabado en video. Está entretenida, pero creo que le pasará como a CSI, me gusta una temporada (o menos) y después me cansa.

El Mentalista

Después un ratito de DEC y a la cama.

Al despertar esta mañana M. quiso llevarme a mi casa, pero desistió de la idea porque había hielo en la salida de su garaje y muchas posibilidades de que hubiera hielo en el trayecto y porque no conseguíamos abrir la puerta del garaje, yo creo que se había congelado el mecanismo. Al cabo de un rato llegó un vecino y a él se le abrió, pero ya habíamos decidido que yo volvía en metro.

Carlos volvía ayer a México, pero como es natural sufrió el caos inexplicable: tuvo que ir en metro al aeropuerto a primera hora, cancelaron su vuelo, cancelaron el vuelo en el que le recolocaron, volvió a su casa en metro y a las 10 de la noche nos llamó porque estaba volviendo al aeropuerto en metro para ver si le podían recolocar en un vuelo que debía salir a medianoche. En consecuencia, llevaba 15 horas cargando con el equipaje y sin ninguna garantía de que le metieran en el avión a México.

Cosas curiosas: había una invasión de muñecos de nieve en el jardín del edificio de M.



Aquí va una foto de la barandilla del balcón de la casa de M. con las gotas congeladas.

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Y la nieve invadiendo la terraza de M.

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Y una gota de agua que bajaba por el parabrisas del coche de M. se quedó congelada.

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Como no podía ser menos, la exposición de mi cabeza a los fríos invernales ha producido el efecto habitual: una medio migraña que estoy tratando de olvidar escribiendo una entrada...

viernes, 9 de enero de 2009

Qué frío

¡Qué novedad! Ha nevado en Madrid. Es la noticia del día.

Como a M. no le pudieron arreglar ayer la caldera porque el técnico no tenía la placa en el coche, quedamos en hoy por la mañana (qué suerte ha tenido M. que yo esté de vacaciones). Esta mañana no me atreví a coger el coche yh vine a Rivas en transporte público... he tardado una hora y media. Menos mal que el técnico ha esperado un cuarto de hora más de lo que le había dicho. Ha cambiado la pieza y ¡por fin! hay calefacción y agua caliente.

Inteligente de mi, me traje el portátil, pero no me traje el cable de conexión a la red eléctrica, así que no puedo poner las fotos de Rivas nevado ni las de los guantes y la bufanda que me trajeron SS.MM. los Reyes Magos en casa de M.