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viernes, 18 de mayo de 2012

Camino al sur

Hoy volamos a Gran Canaria.



domingo, 30 de agosto de 2009

De vuelta de los Estados Unidos

Hoy hemos vuelto de los Estados Unidos: vuelo de diez horas San Francisco-París y luego un París-Madrid. Los vuelos han ido perfectos: mayor puntualidad imposible y las maletas han salido entre el primer grupo. Eso sí, el aterrizaje del París-Madrid ha sido bastante movido. Yo no quería decirle nada a Charlotte, pero bajaba el avión de una manera extraña y muy brusca. A la salida ha habido encuentro de la madre de M. con mi madre... Son las 22:30 y ¡no tengo sueño!

sábado, 21 de febrero de 2009

Vértigo

Los días se suceden vertiginosamente y no me doy cuenta de cómo pasan.

Ayer por fin le di a mi jefe lo que creo que se debe hacer con el real decreto que quiere (queremos) modificar. Es un pelín "revolucionario", pero lo circulé a una persona que lo maneja cada día y después de una gran reticencia, ayer me llamó para decirme que estaba muy bien. Por supuesto había cosas que matizar y mejorar, pero la idea "revolucionaria" era muy buena idea. Ahora falta que nos lo dejen hacer. Me paso todo el día al ordenador y al teléfono.


Todo el día trabajando
Por la tarde/noche quedamos en casa de M. para comprar los billetes. Nos la prometíamos muy felices, pero como queríamos comprar los cinco billetes juntos, me ofrecí a hacerlo con mi flamante tarjeta American Express... Nuestro gozo en un pozo: como llevo muy poco tiempo con ellos, no autorizaron un gasto de 5000 euros en billetes de avión. Llamé y me dijeron que el lunes lo arreglaremos, y si no tendremos que buscarnos la vida con otra tarjeta.

Ya tenemos planes:

1.- Nueva York

2.- Las Vegas

3.- Cañón del Colorado

4.- Los Ángeles

5.- San Francisco

M. ya ha explicado muy bien la reserva que hemos hecho de hotel en Las Vegas.

Pero me parece que este año no va a haber playa.

Disfrutando de la playa

Así que habrá que conformarse con el lejano oeste.

Paisajes del lejano oeste

Espero que acojan bien a los turistas.

Acogida en el lejano oeste

domingo, 15 de febrero de 2009

Aterrizajes

El marido de mi hermana viajaba el otro día en este avión:



lunes, 24 de noviembre de 2008

Decimosexto día: Querétaro - México D.F. - Atlanta - Madrid

El decimosexto día fue el del viaje de vuelta. Nos levantamos tempranísimo porque teníamos tres aviones que tomar. Llamamos a dos taxis que nos recogieron y pasé más miedo en el trayecto al aeropuerto que en los aviones que tomamos a continuación. Los taxistas iban conectados por emisora de radio y se avisaban de cuándo podían adelantar en una curva sin visibilidad de una vía de doble sentido...

Al llegar al aeropuerto me di cuenta de que había dejado mi teléfono en casa de Carlos y ya no me daba tiempo a volver para recogerlo así que... menos mal que Carlos volvía a las dos o tres semanas para la boda de su hermana.

El Querétaro - México D.F. lo hicimos en Aeromar, en un avión de hélices, para gozo de Charlotte, que odia volar. En el aeropuerto de México D.F. tuvimos que volver a facturar, pero esta vez hubo una empleada de Aeroméxico (que era la compañía que nos llevaba a Atlanta) que nos dijo que podíamos no recoger el equipaje en Atlanta y facturarlo directamente a Madrid, ya que Atlanta es uno de los pocos aeropuertos de Estados Unidos que tiene esa opción. Casi le dimos un beso.

El vuelo a Atlanta fue estupendo y al llegar allí tuvimos que pasar de nuevo los controles de aduanas: extenuante.

Esta vez, la escala en Atlanta fue más amable que la primera, y a todos les entró la fiebre de las compras, hasta tal punto que casi nos tienen que llamar para el embarque, ¡con cuatro horas de escala! También comimos en un Foster's una hamburguesa que nos supo a gloria bendita. Por cierto, vimos más tíos buenos en la escala en Atlanta que en los días que pasamos en México.

El vuelo Atlanta - Madrid no tuvo ningún retraso y llegamos puntuales a la T1, con lo que tardaron unos 15 ó 20 minutos en devolvernos las maletas. A la salida nos esperaban la hermana de M. y mi hermana, que ya habían entablado una animada conversación porque M. le había enviado a su hermana un mensaje describiéndole cómo es mi hermana...

domingo, 19 de octubre de 2008

Duodécimo día: Playa del Carmen - México D.F. - Querétaro

El día que marchábamos de Playa del Carmen también teníamos cita con el urólogo en el Hospital. Mientras íbamos a la cita, Drichal se bañaba en el Caribe y subía un tono más su "morenez" y Charlotte se quedaba en la piscina para rematar bien la maleta.

Fauna del Hotel Riu Lupita


Adornos de la habitación del Hotel Riu Lupita

Adornos que dejan en las habitaciones hechos con toallas

Piscina del Hotel Riu Lupita

Piscina del Hotel Riu Lupita

Delfines de la piscina del Hotel Riu Lupita

Delfines adornando la piscina del Hotel Riu Lupita

El médico confirmó el diagnóstico y le puso a M. una medicación sintomática hasta nuestra vuelta a Madrid.

Volvimos al hotel y disfrutamos de la piscina y el buffet antes de que nos recogieran para llevarnos al aeropuerto ¡con tres horas de antelación! Daba un poco de rabia, pero por otro lado íbamos más seguros, por si los atascos en la autopista. En el aeropuerto Drichal y M. se probaron un sombrero maricahi, aunque a Drichal le pone nervioso.

Vuelo tranquilo a México D.F. y en el mismo aeropuerto tomamos el camión (autobús) a Querétaro. Impresiona que registren a los pasajeros y el equipaje como si fueras a subir en avión, pero pensándolo bien es la medida más adecuada.

Al llegar a Querétaro nos encontramos que estaba Carlos eperándonos junto a Tania, a quien no esperábamos ver allí. En medio de un diluvio nos llevaron a casa de Carlos y nos fuimos prontito a la cama.

martes, 8 de julio de 2008

Qué cabeza la mía

Hace tiempo dejé aquí una historia pendiente, pero caótico se ha encargado de recordármela. Es que tengo la cabeza fatal.

La historia de la compañía aérea. La historia es simple: nuestro vuelo era Madrid-Atlanta-Querétaro. La vuelta era igual pero la compañía nos hizo la gracia de cancelar el vuelo desde Querétaro hasta Atlanta. Drichal negoció con ellos (una tarde se tiró una hora al teléfono) porque nos pretendían hacer lo siguiente: vosotros os buscáis la vida y os váis a México D.F. y desde allí os llevamos a Atlanta.

Después nos trataron de meter en un avión Querétaro a México D.F. el día antes de lo previsto... y por supuesto nosotros nos pagábamos la noche de hotel en D.F. y los transportes.

Por último, y después de buscar NOSOTROS la combinación, nos dieron un Querétaro-México D.F. después enlazamos con el México D.F.-Atlanta y de ahí a Madrid.

Con lo que le "gustan" a Charlotte (es que me recuerda tanto a Charlotte físicamente que no puedo evitar llamara así) los aviones... va a tener que drogarse a gusto.

A mi también me espera un buen mes de agosto: a los 7 vuelos de México tengo que sumar que a los 3 días de volver tengo que ir a Helsinki por trabajo...

Drichal sigue con sus oposiciones, y está atacado de los nervios. Así que ha interrumpido su etapa chulazo para estudiar duro. Ha salido muy poquito durante las fiestas orgullosiles porque merecía más la pena asegurarse los exámenes. Pero en cuanto termine volverá a deslumbrar al mundo con su presencia y su alegría.


El día que Drichal termine sus exámenes...

Además ahora se ha vuelto muy selectivo y no acepta a ciertos hombressssssssssssss.

domingo, 22 de junio de 2008

Primer contratiempo del viaje

Ya nos ha surgido el primer contratiempo: nos han cancelado uno de los vuelos de vuelta (veníamos con una escala). Ahora Drichal está negociando con la compañía aérea qué hacer. Lo malo es que es una compañía norteamericana y es un vuelo en América, no en Europa. Bueno, todos confiamos en Drichal.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

No quiero irme

Esta noche vuelvo a Las Palmas.

No me apetece nada irme y mañana ponerme a trabajar. Hombre, habría que mirar lo positivo y es que sería peor no tener trabajo... pero no me consuela mucho y echo de menos mucho a M.

Encima ayer llamó una de mis tías por teléfono y cuando se enteró que estaba aquí le preguntó a mi madre cuándo me marchaba, al responder "mañana" se le saltaron las lágrimas.

¡Qué pereza hacer la maleta! Ir al aeropuerto, esperar, volar y mañana lo de siempre...

viernes, 24 de agosto de 2007

Tocando el cielo

Hoy toqué de nuevo el cielo con la punta de los dedos: volé a Madrid y me esperaba M. en el aeropuerto.

Después de un día de trabajo demencial, de dejar preparada la casa para una ausencia significativa, de preparar maletas, deaguantar tonterías a algunos interesados (los interesados son los clientes en la Administración), llegué al aeropuerto muy estresado, porque además, había atasco para ir allí por causa de un accidente... y no iba con mucho margen. Menos mal que había obtenido la tarjeta de embarque por internet, así que iba más tranquilo.

En el aeropuerto llamé a Drichal. ¡Bendita la hora! No me acordaba que me había encargado un perfume. Así que de paso, compré otro que me había encargado mi hermana y espuma de afeitar y desodorante en formato de viaje.

El vuelo fue estupendo: salió con una puntualidad muy aceptable y llegó exactamente a la hora prevista en el billete. Lo peor fue que con todo el ajetreo no pude comer, y cuando en el avión pedí el "plato caliente", me dijeron que se les había agotado (más bien creo que no subieron ninguno al avión, porque fui de los primeros en pedir). Así que me tuve que conformar con un sandwich.

Al principio me gustó mirar por la ventanilla (siempre pido pasillo, así que fue una novedad para mi) porque sbrevolamos Fuerteventura y Lanzarote. Recordé los viajes que he hecho allí últimamente, y con cierta amargura el de Fuerteventura, porque estaba en un lugar paradisiaco pero donde apenas disfruté por la carga de trabajo y los recuerdos.

Lo mejor estaba a la llegada: me estaban esperando Drichal y M. Estaba supercansado, y para estas cosas soy muy cortado en público, así que me dio un poco de corte darle un beso a tornillo en pleno aeropuerto, rodeados de gente... aunque era lo que me apetecía. Bueno, nos desquitamos en el coche mientras Drichal conducía.

Drichal nos ha encargado algo de ropa "moderna" (de imitación, por supuesto) para que le compremos en Estambul. Ya le he dicho a M. que algo de eso me compraré, para los días en que me apetece dar la nota y su respuesta ha sido "ya veremos" (lo que responde a su pensamiento "¡ni de coña!").

Mi madre nos invitó a cenar, y el pobre M. estaba NERVIOSO. Pero bueno, todos los cortes se quedan atrás con lo habladores que son Drichal y mi madre. Yo no he hablado mucho porque estoy agotadísimo física y mentalmente, de hecho he dormido en el avión, cosa que es muy extraña en mi, que soy bastante malo para eso de dormir en medios de locomoción por cierto accidente de coche cuando era pequeño...

(Fuente)

En el coche hubo muchos besos, realmente los necesitaba. Son fuente de vida. ¡Qué ganas de estar en Estambul y despertarme cada día con sus besos!