Fui a ver "Norma" de Bellini en el Teatro Real el pasado 30 de octubre. Salí encantado tanto con la puesta en escena como con la interpretación. Si he de poner alguna objeción fue que me pareció que en algunas ocasiones se abusaba de las proyecciones para explicar cosas que no era necesario explicar: por ejemplo, la aparición de las imágenes de personajes de los que se estaba hablando. Creo que debo ser un espectador "medio" y me parecía superfluo.
A excepción de esos instantes, la representación fue sobresaliente. Me encantó y las interpretaciones fueron sobresalientes. Stefan Pop, Fernando Radó, Ketevan Kemoklidze y como Norma la maravillosa Mariella Devia que recibió merecidas ovaciones y rugidos de algunos exaltados que más bien parecían fanáticos de un estadio de fútbol.
En el siguiente enlace la puesta en escena del día anterior, que fue transmitida en directo por el canal Arte con otro reparto.
M. está hecho un gran cocinero y en las cenas que hacemos juntos se esmera. El otro día hizo boniato asado con hamburguesa vegetariana y espinacas. Exquisito.
Ya que este blog se abrió para desahogarme, voy a darle cierta utilidad.
Llevo una temporada empastillado. Después de dos años dando tumbos emocionales, fui al médico y me dijo que tenía un "Transtorno de Ansiedad Generalizado". Me recetó unas maravillosas pastillas que han empezado a hacer efecto muy lentamente, pero he notado una mejoría. No obstante, hay días que no los paso nada bien, y para esos momentos, me recetó una benzodiacepina (concretamente el trankimazin), que es una maravilla. Sé cuáles son sus riesgos, y por eso evito tomarlo lo máximo posible: 30 pastillas en 4 meses ha sido la cantidad que he tomado. Espero reducirla, pero mi madre me produce una ansiedad brutal.
En esta situación me he propuesto ser positivo y asertivo en la medida de lo posible, cosa nada fácil cuando no se está acostumbrado a ser ninguna de las dos cosas. En esta época de asertividad me di cuenta de que necesitaba tener mi propio espacio. Por casualidad me enteré de que cerca de mi casa van a hacer unos pisos nuevos, y ya que mi madre se niega en redondo a modernizar la casa que habitamos, decidí visitarlo. Parece que me puedo permitir alguno de los pisos y he dado una señal. La construcción es a dos años vista (ya han comenzado las obras de dos de los tres edificios), es decir, no es para pasado mañana. Pero algo es algo.
Hoy le he explicado a mi madre que no puedo pasar la vida luchando: en el trabajo lucho mucho. La lucha en el trabajo es para que funcionen unas cosas, para que otras no se desintegren por desidia y también defendiendo a algunos jefes de sus propios errores.
¡Tengo un enemigo! Uno de mis compis de trabajo se ha convertido en un enemigo como los malos de las películas. Es un millonario, al que arrinconaron hace algunos años por causas que desconozco. Pues bien, parece que la ha tomado conmigo porque anhela el puesto que ocupo, en un concurso público. Se está dedicando a tocar los coj*nes y a fé mía que lo está consiguiendo. Lo único bueno es que se está retratando y su candidatura a ser Director General es cada vez más remota (es un destacado pepero). Esta situación también ayuda a que mi ansiedad sea mayor de lo habitual.
Me ocurre siempre. Por mucho que se haya escuchado una obra en diferentes grabaciones, nada iguala el directo.
Ayer vi Otello. Grandes interpretaciones de los protagonistas. Pero más allá de ese canto continuo de Desdémona, la maldad de Iago o los ataques de Otello, ayer redescubrí la música. Una música que no para y que va tejiendo una tela de araña en el cerebro. Una tela de araña como en la que se ve envuelto Otello.
La escenografía es de las "feas". Esas que llevan de moda mucho tiempo, demasiado. La mezcla de uniformes ¿soviéticos? con trajes de principios del siglo XX era un poco incomprensible. Esa parte en la que tiran dardos a un icono de una virgen no lo comprendí en absoluto. Los movimientos de un panel que se movía y escondía un arco con una portón no creo que justificasen los cambios de escenario.
Otello (Gregory Kunde) me gustó más al final. Al principio le vi con una gestualidad incomprensible. Desdémona (Ermonela Jaho) estuvo maravillosa, como el trino de un pájaro frágil. Iago (George Petean), malvadísimo y contundente. El coro magnífico pero ¿por qué no saludó al final? ¿Acaso no merecen premio por su actuación? La orquesta bien, aunque me parece que las trompetas y los trombones se enardecen demasiado.
Así fue el saludo final, pero sin coro.
Comentario aparte merece el público. Arthur Rubinstein, después de un concierto ofrecido en Tel Aviv, comentó: "En cualquier lugar
del mundo, quienes sufren de algún catarro, gripe o bronquitis van al
médico. En Israel, vienen a mis conciertos". Ayer la gente tosía mucho. Bueno, aceptamos pulpo como animal de compañía, quien esté libre de un estornudo o una tos, que tosa en primer lugar. Eso sí, lo que me pareció inaceptable son los que "comentan" como si estuvieran en el salón de su casa. Tenía a mi lado a un trío de ancianos (un señor y dos señoras) y ya no me pude aguantar cuando aparece la desgraciada Desdémona y escuché perfectamente un "pobrecita". Susurrado, pero perfectamente audible. La mirada asesina superó a la de rayos láser de Mazinger Z.
¡Qué suerte tuve de verla! Un mes me queda para Norma.
Hablaba con mis compañeros de aventura el milagro que suponía estar allí presentes por varios motivos.
El primero, es el milagro de que a alguien que pintaba como El Bosco, esos seres imaginarios que parecen salidos de una noche de pesadilla, no le hubieran quemado en la hoguera.
El segundo es el milagro de que un pintor que pintaba esas rarezas hubiera tenido éxito y sus cuadros hubieran sido cotizados.
El tercero es el milagro de que un cuadro como "El Jardín de las Delicias" se encuentre en el Museo del Prado. Que le gustase a Felipe II, aunque si nos sacudimos un poco la leyenda negra de nuestros prejuicios, no nos sorprendería tanto. Aunque me sorprende que a algún pollaboba posterior a Felipe II no quisiera quemar esas imágenes de pesadilla.
La parte negativa ha sido la cantidad de gente que había ante TODOS los cuadros. Las entradas compradas con unos días de antelación y con hora de visita asignada para evitar aglomeraciones, no lo ha conseguido. Hay aglomeraciones que impiden disfrutar de la exposición tanto como deberíamos. No obstante, no me extraña que una "boscomanía" haya recorrido Madrid: la exposición es una maravilla.
Hoy han publicado los medios de comunicación la muerte de Nancy Reagan a los 94 años. Pero ella se lleva más que la memoria de Ronald Reagan, se lleva los ochenta. Aquella década que, para algunos, también fue prodigiosa.
President
and First Lady Nancy Reagan enjoying their time away from Washington,
DC, in front of their Ranch house at Rancho del Cielo in Santa Barbara,
California, 8/13/81.
No soy un gran entendido en música, confundo fechas, lugares, obras y compositores y soy incapaz de hablar de términos como coloratura, por ejemplo, con propiedad. Lo único que puedo decir es que hay ciertas obras que me emocionan enormemente. Una de ellas es "La Flauta Mágica". Me plantea una paradoja, su existencia puede justificar la existencia de Dios ya que no parece que un hombre pueda concebir una obra como esa y por otro lado está impreganada de simbología masónica.
Una de las razones de esa fascinación es que he visto el efecto que esa música producía en personas que no sabían nada de ella y ese efecto era exactamente el que se supone que debía producir.
Se anunció que esta temporada iban a programar la producción de la Ópera Cómica de Berlín en el Teatro Real y nuestro querido Eleuterio me habló maravillas de la producción y me animó a ir. Poca falta me hacían esos ánimos, pero cuando pusieron las entradas a la venta (allá por septiembre) tuve un bajo dentro de los altibajos que sufro desde hace una temporada y dudé. Al final compré la entrada y decidí no escatimar: patio de butacas. Como la producción trae la acción al cine mudo, centrado en la penúltima fila.
No soy muy exigente dada mi condición de neófito, así que no esperen que hable de cuestiones técnicas. Disfruté como un enano. Lloré como una perra en la obertura porque me sentía muy afortunado de poder, por fin, escuchar en vivo, para mi, esa música que tanto he escuchado en disco o en video tantas y tantas veces. Esa música que me acompañaba mientras estudiaba: aquella transmisión de Radio 2 desde el Festival de Salzsburgo mientras estudiaba ecuaciones diferenciales que fue una epifanía.
En fin, que disfruté muchísimo. Iba algo temeroso: por un lado temía que este montaje tan novedoso quitase la frescura de la obra y, por otro lado, después de leer la crónica de mi admirado Mocho temía fallos en Tamino y la Reina de la Noche. No me apetecía un pelo salir defraudado de mi primera flauta en vivo. Coincido con él plenamente: el coro en los palcos suena raro en el primer acto y la Reina de la Noche de Ana Durlovski es manifiestamente mejorable, por no decir que Mocho fue bastante generoso, ya que para tiene una voz que me resulta un tanto irritante.
Quizá al no poder moverse por estar metida como en un "sudario" no puede desplegar mejor la voz. Aunque viendo estos dos videos, me sigue pareciendo que tiene una voz "irritante". Muy aplaudida después del "Der Hölle rache" (mejor que su primera intervención) y al terminar la obra. Me consolé porque "La Flauta Mágica" es mucho más que las arias de la Reina de la Noche, así que lo perdonaremos.
El resto del reparto estuvo impecable: Tamino muy bien, Papageno muy bien, las Tres Damas estuvieron maravillosas (además es que me encantan), Monostatos fue total vocal y gestualmente, Sarastro muy bien y, tuve suerte, los tres niños muy bien. Pamina simplemente espectacular.
Escuché alguna crítica al montaje cuando terminaba el entreacto, pero creo que a una abrumadora mayoría le gustó porque había que escuchar las risas generalizadas en algunos pasajes. Las escenas de las pruebas son espectaculares, todavía veo en mi cabeza las imágenes que se proyectaban y que eran fascinantes. Pongo un video de la ópera de Los Ángeles porque es un poquito más largo que los videos promocionales que circulan.
Al terminar una señoras (tres o cuatro, no más) que había una fila más allá de la mía empezaron a apluadir como locas en dirección a unas "butacas de principal" y vi a una chica que se parecía a la reina Letizia, hasta que ¡ups! a su lado estaba su marido. Como no hablé con nadie, no me di cuenta de su presencia, y creo que gran parte del público tampoco se dio cuenta. Pues bien, se me ocurrió tuitearlo y esta mañana una periodista contactó conmigo a través de tuiter y me pidió detalles (¡a través de tuiter!) que ha recogido en un medio del "corazón". De aquí al Sálvame. Ya me veo compartiendo estudio con la Esteban. (¡Qué raro queda hablar en una entrada de "La Flauta Mágica" y de Belén Esteban y Sálvame!).
En resumen, me siento muy afortunado. He nacido después de Mozart, vivo en una época en que puedo escuchar cualquiera de sus obras tantas veces como quiera de manera sencilla. Encima he podido ver y disfrutar un gran espectáculo con una música milagrosa. Es como visitar el Gran Cañón del Colorado o los Templos de Angkor, es algo que hacen que se mire al mundo de una manera más benévola y con esperanzas en el futuro de la Humanidad. ¡Cómo no tener esperanza con un coro como el que dice:
Dos corazones que arden de amor
ninguna impotencia humana
podrá nunca separarlos
Vanos serán los esfuerzos
de los enemigos,
pues los propios dioses los protegen!
Ayer, fuimos a cumplir una de las tradiciones anuales instaurada hará unos seis o siete años: M. y yo vamos con unos amigos a comer a Segovia en el puente de la Inmaculada-Constitución. Normalmente el itinerario comienza por ir a desayunar algo ligerito como unos torreznos a la Floresta para, después de un paseíto, aterrizar en el Restaurante José María y disfrutar de su estupendo cochinillo y, mucho mejor, del magnífico vino Pago de Carraovejas.
El año pasado nuestros amigos (ella española, su marido sueco) no quedaron satisfechos con la calidad del trozo de cochinillo que les tocó y sugirieron que este año cambiásemos a otro restaurante segoviano (yo creía que el cambio había sido por la tardanza en reservar, que para este fin de semana hay que llamar mucho antes).
Dado que nos informaron de que La Floresta había cerrado, decidimos ir al Restaurante José María a tomar el aperitivo y así no quedar huérfanos de su presencia. Yo no tenía mucha gana de aperitivo y fui a comprar omeprazol a la farmacia de enfrente: hace unos años el médico de cabecera me recomendó tomar un omeprazol si preveía una comida copiosa y me va bastante bien en estos eventos. Poco después de volver me pregunta un extraño si estaba libre el sitio de al lado y ¡oh sorpresa! se parecía enormemente a Sufur, de los Sufúrez de toda la vida. Claro que era posible que fuera algún familiar, hermano, primo o similar, y yo, tímido como soy no le dije ni pío. Eso sí, le envié un mensaje a través de las redes sociales y, efectivamente, era él. Igualico que en las fotos, con su nariz puntiaguda y los ojos saltones.
Después de un rato de amena conversación, nos tuvimos que marchar para acudir al otro templo del colesterol e infierno para los veganos.
Lo pasamos bien, el cochinillo aceptable y a la luz de la tarde algo de práctica en la ciudad para desasnarme un poco fotográficamente hablando, con poca fortuna.
A la vuelta un paseíto por Las Rozas Village, donde no compré nada aunque M. y Charlotte sí lo hicieron. Vi una camisa bonita, pero en mi estado de lorcez actual no quise ni probármela.
Como bien dice Sufur,
me siento algo afrancesado. Quizá aquello de estudiar su lengua y haber
vivido gracias a ellos momentos de gran gozo. Gozo gastronómico,
artístico, intelectual, musical,.... Admirar la Ilustración, la
Revolución Francesa, Bizet, Poincaré, Maria Skłodowska-Curie, Pasteur,
Chagall ha hecho que me sienta un poco francés. Cada vez que en un
pueblo de culaquier lugar de Francia veo en un edificio público el lema
"Liberté, Égalité, Fraternité" lo siento como mío. Así que cada vez que
veo esta escena de Casablanca lloro de emoción y eso que no soy
francés.
Sé
que Maria Maria Skłodowska-Curie era polaca y que Chagall era ruso,
pero eligieron Francia como lugar donde vivir y morir, así que ¿acaso no
se les puede considerar franceses?