
Terminamos hechos polvo porque había muuucho polvo ya que el tendedero estaba al aire libre tapado por unas lamas nada más. Terminamos llenos de suciedad y MUY cansados, así que no salimos al cine ni nada. Menos mal que M. había sido previsor y había hecho una cena muy rica.
Hoy tuve una siesta muy muy rara: profunda y con muchos despertares a la vez.
6 comentarios:
Ahora voy a quedar pésimo entre tus lectores, pero debo decirlo:
Odio limpiar mi casa .
(En cambio, me encanta planchar la ropa).
Felices Pascuas.
Querido Eleuterio, hay labores del hogar que se hacen cuesta arriba y confesarlo no hace que quedes mal ante los lectores. Te puedo decir que no me entusiasma cocinar, y que plancho bien, aunque tampoco lo hago a menudo. Limpiar me gusta, bueno, más que gustar, no lo hago con disgusto.
Quedarías mal ante los lectores si afirmaras que no te gusta limpiar y que por eso hace 5 años que no limpias la casa... o que te cambias de ropa interior cada 4 días...
¡Felices Pascuas!
Más que limpiar, me gusta verlo limpio. Ayer hizo por aquí un día precioso de sol y me armé de valor y limpié los ventanales, las cortinas... más bien parte de ellos.
Esta noche me he despertado y he oído llover. No veas cómo llovía cuando me he levantado a las 6:15. Lo primero que he hecho ha sido ir a ver mis ex-impolutos cristales, chorreando estaban (arriba la Estaban)
Todo lo relacionado con la casa es arduo y efímero, no da tregua ni descanso.
Sí que odio limpiar los cristales.
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