Se ha hablado de uno de nuestros jefes provinciales y, casualmente, alguien ha comentado que en una habitación que se usa como almacén, ha montado una carpintería y como es muy manitas, ha hecho algunos muebles para la oficina. No he podido evitar un ataque de risa floja que me ha durado hasta bastante más tarde de terminar las cuestiones sobre esa oficina. Si es que no se me pueden decir ciertas cosas en las reuniones.

Lo segundo que me ha alegrado el día de reunión ha sido que al terminar, una de las asistentes, a quien no conocía me ha dado su tarjeta. Pero no, no era una tarjeta al uso, era una tarjeta que tenía en el reverso un calendario y en el anverso una felicitación navideña, su nombre y ¡su foto! Guardo la tarjeta como oro en paño porque dará mucho juego en las reuniones con amigos.

2 comentarios:
Claro, esas cosas hay que comentarlas, com vino y cena.
Qué haríamos nosotros sin la fauna laboral para hacernos reír en el día a día... :-)
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