martes, 9 de septiembre de 2008

Cuarto día: México D.F.

Nos levantamos pronto y nos preparmos, pero antes fuimos hasta el aeropuerto para reclamar por los destrozos en las maletas, sobre todo la de M. No habíamos tenido en cuenta que Delta había desaparecido del aeropuerto de Querétaro y que allí ya no había nadie de la compañía. Muchas buenas palabras, pero ninguna solución. Menos mal que Carlos le dejó a M. su maleta.

Después nos llevó a la central camionera (la central de autobuses) y compramos los billetes a México D.F. Como allí apenas hay trenes de pasajeros, el transporte por carretera está muy bien organizado.

Al comprar el billete podíamos elegir el asiento, pero es que son asientos completamente reclinables, con lo que se puede ir prácticamente acostado. Encima al entrar te dan una bolsita con un sandwich y una bebida.

Una sorpresa es que al meter el equipaje en el maletero del autobús se etiqueta como en el aeropuerto, y a la llegada no te dan la maleta si no presentas el resguardo. Eso me parece una idea muy buena (a ver si lee esto alguien que tenga posibilidad de implantarlo en España!).

El autobús fue puntual como un reloj suizo y llegamos con algo de adelanto a México D.F. Es horrible pensar que de las dos horas y pico de trayecto (casi tres horas) nos pasamos una "entrando" en México D.F. A primera vista es una ciudad caótica. Al concerla algo mejor nos dimos cuenta de que es terriblemente caótica.

Otra idea a copiar es que el taxi en la estación es de "prepago". Hay una caseta donde se compra un boleto de taxi, diciéndole donde vas te pide la tarifa. Después al taxista hay que darle una propina.

Atemorizaban mucho los anuncios que escuchábamos en la radio del taxi que nos llevaba al hotel alertando sobre los secuestros en México para "tráfico de blancas, tráfico de drogas, pedir dinero o tráfico de órganos,..." ¡glup!

Llegamos al hotel y estaba DE CINE. Una suite junto al Bosque de Chapultepec (algo así como el Retiro en Madrid), con unas vistas impresionantes. Un par de días después tuvimos una sorpresita allí, pero ya la contaré en su momento.

Dejamos las cosas y nos fuimos a recorrer la ciudad. Por supuesto lo primero fue el Zócalo y las calles aledañas, con sus edificios inclinados en diferentes direcciones y con sus tiendas sacadas de la memoria de los años 70.

A mi me impresionó el Zócalo a pesar de haberlo visto cientos de veces en TV, fotografías, cine, etc.

México D.F., Zócalo

Otra vista preciosa es la de la zona del Palacio de Bellas Artes, claramente influido por la arquitectura francesa


Pero mezclado con lo normal en México D.F.: la policía.
Mexico D.F., Policías frente a Bellas artes

Esta es una de las calles que sale del Zócalo, que tenía varias tiendas de banderas. Lástima, me podía haber comprado una.
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Algo curiosísimo fue la inclinación que tienen las fachadas de los edificios en el centro ya que la ciudad se asienta sobre un lago. Creo que en esta foto se aprecia bastante bien. Bajo la cúpula de la Catedral hay un gran péndulo para registrar los movimientos del edificio.

Mexico D.F., Edificios inclinados

Nos dimos el gustazo de entrar en la pastelería "La Ideal" que es una pastelería a lo grande. Es un local enorme, lleno de mesas con bandejas interminables de pastas, pasteles, bollos, etc y donde el cliente toma lo que quiere como en un supermercado. Ahí compramos el desayuno del día siguiente y mereció la pena.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Vuelveeeeeee a casa vuelveeeeeeeeee

El jueves Carlos volvió de México. Desde que le vimos nosotros, hace menos de un mes, ha adelgazado por culpa de una "venganza" que le ha tenido una semana con diarrea. Traía un aspecto mucho más descansado que el que tenía en México, a pesar de las horas de viaje.

Me dio mi teléfono que me dejé olvidado en su casa, así que recuperé mi agenda ¡ya os vuelvo a tener entre mis contactos! Pero lo primero es hacer una copia de seguridad válida.

El viernes quedamos para cenar con él y fuimos a un restaurante por Huertas que no estaba mal. Al volver, llevé a Carlos y a M. a su casa y nos paró la policía municipal para hacernos un control de la documentación. Tuvimos dos "episodios" en esos tres minutos que merecen contarse: el primero fue el mosqueo del policía con el estuchito que tengo en la guantera para el manómetro que sirve para la presión de las ruedas. La verdad es que no me extraña, porque parece una pistola pequeña.

El segundo fue que el policía me devolvió la documentación (casi me la tiró encima) y me dijo "márchese, márchese, que se nos escapa uno". Un coche al ver el control dio un volantazo y salió pitando en dirección contraria. Nos quedamos boquiabiertos cuando vimos salir a los policías hablando por radio y diciendo eso de "vehículo a la fuga en dirección...".

Ayer fuimos con Charlotte a ver la película de Batman. Está muy bien, aunque se hace un poco larga, larga pero no pesada. La música nos éncantó a los tres.

El trabajo me está jod***** mucho últimamente: tengo mucho trabajo acumulado de las vacaciones y los días en Helsinki y lo noto especialmente en la espalda ya que me han dado un par de contracturas. Encima estoy teniendo sueños "extraños", como el otro día que estuve muy angustiado porque me encargaban representar a España en Eurovisión y yo decía "¡pero si no sé cantar!". Quizá sea que mis próximos compromisos europeos me traen un poco por la calle de la amargura.

martes, 2 de septiembre de 2008

Tercer día en México

El tercer día fue muy interesante. Carlos nos estuvo enseñando su obra. La verdad es que el edificio que ha hecho es impresionante, no me extraña que se le note envejecido y cansado, porque ha sido una obra fantástica. Dejamos de ir a Zacatecas, que es una pena, pero nos apetecía muchísimo ir a ver la obra en la que se ha dejado estos dos años Carlos y nos hacía más ilusión que fuera él quien nos la mostrase con la pasión con la que consigue entusiasmar al más reticente.

Después de la visita fuimos a comer a un restaurante en una antigua hacienda: Los Laureles. Es precioso y tuvo actuación de unos mariachis incluida.

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(Foto cortesía de M.)

Comimos cosas curiosas como el escamole que es hueva de hormiga (está riquísimo) y como el chile en nogada, que es un chile enorme (el chile) relleno de carne y cubierto con una salsa hecha con nata y rociada con granada. En resumen, tiene los colores de la bandera mexicana: rojo (granada), verde (chile) y blanco (nata).

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(Foto cortesía de M.)

Por la tarde fuimos a casa de uno de los compañeros de Carlos, que estaba con unos amigos y estuvimos jugando a la Wii hasta las tantas. Carlos se ha enviciado muchísimo... dice que no se la piensa comprar nunca porque está demasiado enviciado, pero yo lo dudo.

Al día siguiente nos esperaba el viaje a México D.F.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Algunas fotos más de los primeros días

Como parece que a guerrero le han gustado, aquí van algunas fotos más de los dos primeros días. Como por ejemplo la Iglesia de la Merced:


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Esta Iglesia con el color típico Queretano:



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(Foto cortesía de Charlotte)

O esta maravilla de San Miguel de Allende:


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(Foto cortesía de Charlotte)

Este es el restaurante/hotel donde comimos: "Casa de Sierra Nevada"

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O esta otra Iglesia:


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domingo, 31 de agosto de 2008

México días 1 y 2

Voy a tratar de contar de manera más o menos detallada el viaje a México incluyendo algunas fotos. Para los dos primeros días aprovecharé un poco el relato que hice al llegar allí desde casa de Carlos.

El día 1 nos levantamos prontísimo aunque el vuelo lo teníamos a las 11 de la mañana, como era día 1 de agosto temíamos que hubiera mucho lío en Barajas.

En el aeropuerto no hubo problemas, facturamos en seguida y nos metimos a la zona de embarque. Al facturar me encontré con mi dentista que se iba tres semanas a los Estados Unidos y una semana a la Baja California.

Nos esperaban 9 horas y media hasta Atlanta y luego un poco de espera allí (muy poca) y vuelo a Querétaro. Llegamos con 1 hora de retraso a Atlanta, pasamos la aduana (¡qué lentos que son!) con sus trámites: toman las huellas de TODOS los dedos de las dos manos y te hacen una foto con una webcam. Después tuvimos que recoger los equipajes M., Charlotte y yo, recorrer unos cuantos metros y entregarlos en una cinta (ni siquiera facturarlos). Drichal no tuvo que hacerlo porque utilizó sus encantos en el aeropuerto de Madrid para que le facturasen directamente la maleta hasta Querétaro. Parece ser que solamente se puede hacer cuando se hace escala en algunos aeropuertos, no en todos, y Atlanta es uno de ellos. Lo que joroba es que a nosotros tres no nos dijeran nada.

Miramos una pantalla y ponían que quedaba aun unos minutos para embarcar rumbo a Querétaro y que era en la otra punta del aeropuerto, tomamos el trenecito y al llegar a la puerta indicada ¡allí no era! Miramos en una pantalla y habían cambiado la puerta a la esquina opuesta del aeropuerto y quedaban 5 minutos nada más. Corrimos por la terminal y al llegar a la puerta ¡vuelo a otro lugar! Miramos de nuevo los paneles y habían vuelto a cambiar la puerta de embarque a la otra punta (de nuevo). Decidimos ir a preguntar a información que muy amablemente nos indicaron que sus pantallas funcionaban perfectamente. Al final acudimos a una empleada de Delta que, después de decirle a Drichal "Don't touch me!" indagó y nos dijo que las pantallas no funcionaban. Nos indicó el número de puerta correcto y allí fuimos. Ponía que el vuelo era a Monterrey, pero los empleados nos dijeron que allí se embarcaba a Querétaro: alucinante.

El aeropuerto de Atlanta estaba lleno de militares en tránsito hacia sus bases. Impresiona por lo jóvenes que son.

Al embarcar se formó mucho lío porque seguía poniendo el vuelo a Monterrey los que iban en ese vuelo se mosquearon. Nos montaron en el avión y nos tuvieron ¡dos horas dentro sin aire acondicionado! Además tuvieron que cambiar el avión de puerta de embarque para que pudiera entrar una niña que iba en silla de ruedas. Drichal logró que repartieran agua (¡cómo le gusta discutir en inglés y sacar su mejor acento británico con los americanos!) Me reafirmo: impresionante lo malo del viaje. El vuelo estuvo bien, y tuvo su parte de espectáculo porque rodeamos una tormenta.

Después de tres horas de viaje llegamos al aeropuerto de Querétaro y... habían perdido dos de cuatro maletas: las de M. y Charlotte. Curiosamente, la de Drichal llegó perfectamente, y la mía también, y eso que la entregué a la vez que M. y Charlotte. El aeropuerto de Querétaro es poco más grande que mi casa (y mi casa es pequeña). Curioso es el "semáforo fiscal" de entrada en México: hay que entregar una declaración de aduana, y después pulsar un botón en un semáforo, si se pone en verde pasas tranquilamente, si se pone en rojo hay que abrir la maleta y comprueban que la declaración de aduanas es correcta.

Carlos nos esperaba en la salida y nos llevó de cena a un sitio precioso. Allí estaban esperando unos amigos suyos (mexicanos) muy simpáticos. Incluso había dos gays, que se ofrecieron como cicerones por locales de Querétaro. Nosotros teníamos pinta de náufragos recién rescatados y allí estábamos en un restaurante pijito (fresa, como se dice allí) con la gente de punta en blanco.
Después de 24 horas en pie, no teníamos ganas de salir de juerga, excepto Drichal, que salió con ellos y volvió a las 4 de la mañana (hora local, las 9 de la noche hora peninsular, lo que quiere decir que estuvo en pie muchísimas horas). Los demás nos fuimos a casa de Carlos y nos quedamos dormidos casi inmediatamente, de hecho estaba hablando con M. y me di cuenta que se había quedado frito.

Al día siguiente salimos a desayunar con Carlos a un lugar precioso: El Arcángel. Es un café con un patio interior cubierto que hacen unas magdalenas exquisitas. Nos dieron un buen desayuno con fruta, café, zumo, frijoles y yo tomé un plato que tenía huevo frito sobre tortilla de maíz... vamos, un desayuno contundente. Después fuimos a ver el centro de Querétaro.

Me gustó el color de las calles de Querétaro como el de la Iglesia de San Francisco:


Es una ciudad en donde se desarrollaron episodios importantes de la historia, como en la Casa de la Corregidora donde el 15 de septiembre de 1810 se adelantaron los planes de la independencia, salió de aquí el mensaje que desencadenó el Grito y la Guerra de Independencia.


Este es el Teatro de la República, que fue sede de varios acontecimientos: el juicio al Emperador Maximiliano y dos de sus generales (Miguel Miramón y Tomás Mejía), que terminó con la sentencia a ser fusilados, el debate y promulgación de la Constitución de México y la fundación del PRI.


El fusilamiento del Emperador dio lugar a que Manet pintase uno de sus mejores cuadros donde los soldados llevan uniformes franceses (para culpar al emperador de Francia de haber dejado solo a Maximiliano y también de haberle impuesto como emperador en México) y Maximiliano lleva sombrero mexicano.


Drichal se creía (eso interpreté al final del viaje) que yo era afín a Maximiliano, pero lo que ocurre es que me fascina ese capítulo de la historia en la que un archiduque austriaco acaba fusilado en una ciudad de México después de que le coronasen emperador con el apoyo de los franceses. Y lo que me gusta más es el gran cuadro de Manet.
Por supuesto, allí M. hizo sus primeras compras, que fueron unos cuadritos, ¡cómo no!

Después de la visita a Querétaro Carlos nos llevó a San Miguel de Allende. Son unas ciudades con un gran sabor, preciosas. Muchas veces me recordaban a Vegueta en Las Palmas de Gran Canaria. Alucinante.


Después de visitar parte de la ciudad comimos en un restaurante fantástico que era una antigua hacienda, que hoy tiene un hotel y un restaurante. Comí "Molcajete" que es un plato que se sirve en un recipiente hecho de piedra volcánica, y que se va cocinando en el propio recipiente que está caliente.

Al volver Carlos llamó a Delta para preguntar por el equipaje de M. y Charlotte, y le dieron muuuchas largas. Nosotros hiciemos el último vuelo de Delta entre Atlanta y Querétaro, así que la compañía ha desaparecido de allí... hay que llamarles a Ciudad de México. Al cabo de 20 minutos de mucho insistir al teléfono ¡sorpresa! Llaman al otro teléfono desde el aeropuerto de Querétaro diciendo que ya tienen las maletas y que nos las llevan en una hora (¡qué casualidad que llamasen cuando les insistieron!). Aparecieron a las 23:30 de la noche (unas tres horas de retraso) y la de M. rota, la de Charlotte dañada también, pero no tanto como la de M..


Ahí empezó una nueva aventura: la maleta de M..
Esa noche fuimos a casa de unos de los compañeros de Carlos y después fuimos al Heaven, una discoteca gay de Querétaro. Bueno, más bien "la" discoteca gay de Querétaro. Volvimos a casa a las tantas con muuucho sueño.

lunes, 25 de agosto de 2008

Conmocionado

Después del viaje a México, del que aun debo alguna historia, tuve que marchar a Helsinki por trabajo, el día 20 de agosto. Mi avión salió a las 10 de la mañana, y cuando llegué al hotel me enteré de la noticia del accidente de Spanair. Me quedé absolutamente conmocionado. Se es muy sensible a los accidentes aéreos cuando acabas de tomar un avión y cuando tienes que regresar a los tres días, se es infinitamente más sensible cuando ese accidente ocurre en tu país y en tu ciudad, pero cuando el viaje es a Las Palmas... a mi me afecta mucho más.
 
Por la tarde estaba dando una vuelta por Helsinki cuando me llamó mi madre y me comentó que no localizaba a una de nuestras parientes, que estaba de vacaciones en Málaga. Casi me da un infarto. Escarbé en mi memoria y pude recordar el teléfono fijo de mi primo, con quien viví en Las Palmas, llamé y me confirmó que no viajaba en el avión, pero que tenía billete para el día siguiente en el mismo vuelo... no pude evitar llorar en la calle. Tuve que sentarme en la escalera de un portal porque no aguantaba más. Creo que no conozco personalmente a ninguna de las víctimas...

domingo, 17 de agosto de 2008

De vuelta en España

Ya volvimos a España. Esta vez los aviones fueron puntuales y llegamos con bien a Madrid. El viaje ha sido muy bonito, con sus buenas cosas y sus malas cosas. Lo malo es que me he acostumbrado a dormir con M. todos los días y se nota.

Tengo que hacer un pequeño rlato del viaje, pero ahora estoy un poco más lelo que de costumbre por el "jet-lag", así que lo dejaré para mañana.

Por cierto, me dejé mi teléfono en México y me lo trae Carlos en dos semanas, así que no me llaméis. A ver si mañana puedo obtener un duplicado o bien comprar un nuevo número para estas dos semanas. Me aguantaría sin teléfono, pero el miércoles me voy a Helsinki y no es plan ir incomunicado.

jueves, 14 de agosto de 2008

Día 13 (desde Querétaro)

Salimos de Querétaro el día 4 de agosto y nohemos vuelto hasta ayer. Nos han pasado muchas cosas, unas buenas (como ver lugares asombrosos tales como Teotihuacán, Chichén Itza o Tulum) y otras menos buenas (por ejemplo, a M. le dio un cólico nefrítico y pasó una noche en un hospital en la Riviera Maya), pero ya estamos de vuelta.

Hoy hemos ido a Guanajuato, que es una ciudad PRECIOSA. Desde hoy somos Guanajuatistas, ya que es la ciudad de México que más nos ha gustado por el momento (hasta ahora éramos Pueblistas, ya que nos había gustado más Puebla), pero eso será otro cantar, que aquí es hora de acostarse porque mañana nos esperan Morelia y Pátzcuaro. Ya os contaré. Hemos hecho muchas fotos y nos hemos reído bastante.

Esperamos iniciar la vuelta a Madrid el sábado, que por obra y gracia de la diferencia horaria se traduce en que llegamos a Madrid el domingo por la mañana.

Siento no haber escrito a diario, pero es que no siempre apetece conectarse a internet después de un día largo.

domingo, 3 de agosto de 2008

Desde Querétaro (Día 1)

Ayer fue un día agotador. Nos levantamos prontísimo aunque el vuelo lo teníamos a las 11 de la mañana, como era día 1 de agosto temíamos que hubiera mucho lío en Barajas.
 
En el aeropuerto no hubo problemas, facturamos en seguida y nos metimos a la zona de embarque. Nos esperaban 9 horas y media hasta Atlanta y luego un poco de espera allí (muy poca) y vuelo a Querétaro. Llegamos con 1 hora de retraso a Atlanta, pasamos la aduana (¡qué lentos que son!) y corrimos por la terminal que estaba muy mal organizada: no les funcionan bien los paneles y nuestro vuelo iba cambiando de terminal cada pocos minutos. Después de correr varias veces por las terminales nos dijeron que había retraso, embarcamos y nos tuvieronen el avión DOS HORAS. Después de tres horas de viaje llegamos al aeropuerto de Querétaro y... habían perdido dos de cuatro maletas: las de M. y Charlotte.
 
Carlos nos esperaba en la salida y nos llevó de cena a un sitio precioso. Allí estaban esperando unos amigos suyos (mexicanos) muy simpáticos. Incluso había dos gays, que se ofrecieron como cicerones por locales de Querétaro. Después de 24 horas en pie, no teníamos ganas, excepto Drichal, que salió con ellos y volvió a las 4 de la mañana (hora local, las 9 de la noche hora peninsular). Nos fuimos a casa de Carlos y nos quedamos dormidos casi inmediatamente, de hecho estaba hablando con M. y me di cuenta que se había quedado frito.
 
Hoy hemos visto el centro de Querétaro y después Carlos nos ha llevado a San Miguel de Allende. Son unas ciudades con un gran sabor, preciosas. Muchas veces me recordaban a Vegueta en Las Palmas de Gran Canaria. Alucinante.
 
Después de insistir, nos acaban de llamar de Delta diciendo que ya tienen el equipaje...¡menos mal!

viernes, 1 de agosto de 2008

Nos vemos pronto

Después de una semana de trabajo intenso y de preparativos frenéticos ¡nos vamos a México!

Nos vemos dentro de un par de semanas.