domingo, 11 de noviembre de 2007
No me ha gustado
Por una vez ZP estuvo bien, aunque no me gusta NADA su tono de reproche en plan profesor de niños de primaria. Solo le faltó repartir un par de piruletas y llevárselos al parque para que jueguen y se les pase el enfado.
Eso sí, la actitud del Rey me parece alucinante. ¿Es propia de un Jefe de Estado de un país europeo? ¿Es eso diplomacia? ¿Eso es llevar un oficio aprendido desde la cuna y con sus genes? Que me perdonen, pero no me ha gustado. ¿Será la edad? ¿Es verdadero ese enfado? ¿Será que se quiere congraciar con esa parte de españoles que no le defienden ahora que le atacan a él porque antes se le nota que está más a gusto con ZP que con Aznar?
sábado, 10 de noviembre de 2007
Outing Riley
A nuestro lado había una parejita hetero. La chica era MUY guapa, creo que italiana, (por la conversación) que hablaba español prácticamente sin acento. El chico era asombroso, no por su belleza (era un tío muy normalito), sino por su manera de hablar. De cada tres palabras una era "¿no?" y cada diez soltaba un "o sea". Parecía una caricatura de los pijos de las que hace Moncho Borrajo. Era inevitable escuchar retazos de su conversación por la cercanía de las mesas, y por la abundancia de "noes" y "oseas" que hacían el aire prácticamente irrespirable.
Era un "pijo alternativo", es decir, no vestía en plan hijodeAznar, sino en plan alternativo: vaqueros desgastados, chaqueta estilo militar,... Eso sí, su manera de hablar le delataba. M. me miró algunas veces con ojos de maldad y tuvimos que contener la risa porque ni siquiera tiene alumnos así en su Universidad pijísima.
Menos mal que hablé con algunos amigos, porque hoy tengo un bautizo que yo creía que era mañana. Al bautizo va a venir M., así que hay ciertos nervios por mi parte (y seguro que también por parte de M., aunque se haga el fuerte).
Por la noche vimos la película "Outing Riley". Es una película entretenida. Trata de un gay americano católico de origen irlandés que se plantea (y lo lleva a cabo) la "salida del armario" después de la muerte de su padre (su madre había muerto hacía mucho tiempo). Habla mucho, por supuesto tiene dudas, etc. Nos gustó la película, aunque el estilo no nos terminó de convencer. Utiliza mucho las paradas de la imagen y la voz en off para presentar a los personajes y hacer ciertas reflexiones (no recuerdo si eso se hacía también en "Uno de los nuestros" o en "Casino"). Eso facilita la comprensión de la relación entre los personajes y que no hagan falta muchas escenas para que comprendamos sus reacciones y sus pensamientos.
Pero hay algo que no nos gustó mucho: el hecho de que el protagonista dialoga con los técnicos de la película. Eso chirría bastante a mi modo de ver.
Hay un par de aspectos más que nos gustaron mucho: que la historia no es "de final feliz" (tampoco lo es de final triste), sino que tiene su parte de cal y su parte de arena.
Y también que no presenta el típico arquetipo del gay guapo, cachas, con un supertrabajo, etc. Que es lo que suelen hacer muchas películas de "temática gay". Los personajes son muy normalitos, y los gays no son una excepción. Contrasta con la que vimos la semana pasada "A four letter word", en la que hay mucho gay estereotipado.
(Charlie David es uno de los protagonistas de "A Four Letter Word". A la izquierda luciendo cuerpo en la serie "Dante's Cove" con Gregory Michael)
(Fuente foto izquierda y Fuente foto derecha)
Siempre está bien alegrar un rato la vista con hombres guapos (y sobre eso habría mucho que escribir), pero no todos los gays son guapos, ni son peluqueros, ni arquitectos, ni escritores (siempre profesiones muy creativas). Estaría bien que hubiera películas con gays panaderos, o mecánicos y con tripa cervecera, que fueran del atleti y que en verano vayan a Benidorm. No sé, algo más normal, no siempre tan "fashion". Eso es lo bueno de "Outing Riley", que los gays que salen son muy normalitos.
En resumen, "Outing Riley" nos pareció una película entretenida y con cierto interés. Se deja ver y tiene momentos graciosos y momentos emocionantes.
viernes, 9 de noviembre de 2007
Qué noche más buena
Así que llegué a casa de M. y me quedé a dormir. El pobre estaba supercansado después de la semana de trabajo y los muchos kilómetros hechos.
Cenamos una pasta rellena de berenjena y queso marca Hacendado (la de Mercadona) que estaba riquísima. Vimos un poco de tele y al sobre.
Esta mañana fuimos al super a comprar ya que es fiesta en Madrid capital, pero no en el resto de la provincia. Al pasar cerca de unos chalets vimos algo de lo que prometemos fotos, bien M. bien yo. Un muro que rodea un chalet absolutamente... indescriptible. Solamente falataban la Bella y al Bestia encaramados a la verja.
Esta noche cena y cine. Cine del Festival de cine Gay (si podemos ir, claro). Queremos ir a ver una película que se llama "Outing Riley".
jueves, 8 de noviembre de 2007
Qué bonito debe ser Barcelona
El menú fue de esos superferolíticos: ensalada de boletus con salsa de café y calamarcitos de las chimbambas acompañados de nueces retropirenaicas. El tamaño del plato proporcional a la longitud del nombre y el contenido inversamente proporcional. Eso sí, precioso. Y siempre con unos chorretes de salsa de noséqué para que parezca el plato más lleno.
En el avión de vuelta un azafato (que mi maricómetro me dijo que era gay) bastante guapo. Una alegría para la vista, porque llevan unos meses con un nivel bastante bajo.
Al llegar a Madrid el taxi era de película. El taxista era una mezcla de Buda y un luchador de "wrestling". El coche lleno de campanitas y estatuillas de Budas en diversas posturas (ninguna erótica). Música relajante de campanillas. No sabía si sonaban las campanitas que llevaba colgadas o la música. Llevaba también flecos colgados de los espejos... Vamos, un taxi de película.
(Fuente)
Al llegar a casa estaba cansadísimo, así que tomé un yogurcito y a la cama. Esta noche no descansé mucho. Recuerdo que estuve toda la noche "buscando algo" en sueños. Así que no he parado a pesar de estar dormido. ¿Alguien sabe qué puede significar eso?
Ahora me voy a ver a M. Quería haberle reogido en el trabajo, pero he tenido un supercalambre que me ha dejado la pierna dolorida media tarde, y no quería conducir medio cojo.
martes, 6 de noviembre de 2007
Horizontes de grandeza
Creo que el mismo día pusieron en TV una película que no me entusiasma, seguramente porque las del oeste no me terminan de convencer, pero cuyos títulos de crédito me parecen gloriosos: "Horizontes de Grandeza" (The Big Country). La música es de Jerome Moross. Está perfectamente coordinada con las imágenes de la diligencia. Creo que por mucho que diga lo mejor es ver los títulos de crédito y disfrutar.
lunes, 5 de noviembre de 2007
Primer día de trabajo en Madrid
He ido tarde intencionadamente, porque hoy he empezado porque yo quería... bueno, porque me lo pidió el jefe. Tenía hasta mediados de mes para ir el día que yo quisiera, pero si me lo piden, pues voy.
Abrazos, bienvenidas, etc. Y ya me pusieron a currar. Bueno, a mirar unos expedientes y a planear un viaje a Barcelona para el miércoles, con toda la burocracia que lleva organizar un viaje en la Administración.
Como tengo madre (gracias a Dios) no fui con un pantalón pijín y un polo y jersey, así en plan joven del Barrio de Salamanca de los años setenta. Me puse mi corbata, mi chaqueta y fui en plan formal. Ahora no hace más que decirme que tengo que vestir mejor, que tengo que llevar otra ropa, cuidarme bien la piel, etc... Menos mal que no me anima a que me compre las cremas de las que hablaba el periódico ayer.
Sigo tosiendo y moqueando.
domingo, 4 de noviembre de 2007
Leyendo periódicos
Al menos hubo algunos momentos muy divertidos, contando cotilleos sobre algunos compañeros de la universidad. Lo malo es que el ataque de risa se convertía en mi caso en ataque de tos.
Esta mañana estuve leyendo los periódicos (El País y El Mundo) con sus correspondientes dominicales. Leyendo uno de ellos (no recuerdo cuál) había un número especial sobre relojes. ¡Qué bien! Con lo que me gustan los relojes y hace 7 años que tengo el mismo. Así que estuve mirando los modelitos que nos mostraban las páginas del dominical por si me daba un capricho y lo cambiaba.
Descarté el Swatch Corto Maltés porque mi reloj actual es un Swatch y estaría bien cambiar, y además, porque no me gusta un pelo.
Hay un Zenith que tiene muy buena pinta. Lo malo es que se me sale un poco de presupuesto: 12000 € en acero (el de oro rosa no me gusta y son 28000 €).
Muy bonito y muchísimo más asequible es el Raymond Weil modelo Nabucco. Además, con ese nombre tan evocador... casi se hace irresistible. Lo malo es que tengo que esperar a cobrar mi nómina (del año 2020) para poner los 3522 €.

Después venían unas fotografías en las que unos tíos macizos estaban en actitud de lucha (o de montarse una orgía, no lo sé muy bien) en las que llevaban cada uno tres o cuatro relojes en cada muñeca.
Me gustan el Chopard de 4600 €, o el IWC de 5000 €. El de Dior de 3500 € me parece algo vulgar.
Visto el éxito con la posible compra de un nuevo reloj, pasé las páginas y encontré un reportaje muy interesante sobre cosmética masculina.
Ilustraban el reportaje con fotografías de unos modelos y la primera pregunta que me asaltó fue: ¿son mayores de edad estos muchachos? La segunda fue ¿para qué coñ* necesitan estos adolescentes unas cremas antiarrugas? La tercera llegó tras leer el minireportaje: ¿cómo van a pagar estos muchachos unas cremitas que valen entre 130 € (el bote de 50 ml de SK-II) y 735 € (el bote de 250 ml de crema hidratante de La Mer)?
(Fuente)
¿Qué ocurre si compro la crema de Giorgio Armani a 300 € los 50 ml y no me gusta? ¿No te dejan una pequeña prueba para no hacer una inversión tan grande a ciegas?
Total, que me quedo con mi Swatch de hace 7 años y con mis cremitas de Nivea y de Biotherm Homme (que ya son suficientemenete caras).
Ya hablé de esto hace unos meses, pero es que me ha vuelto a poner de los nerrrrrvios.
sábado, 3 de noviembre de 2007
Visita al cementerio
Esta mañana estuve en el cementerio para evitar la aglomeración del día 1 y 2 de noviembre. A pesar de todo había muchísimos coches. Fuimos hasta el columbario donde están las cenizas de mi padre a poner unas flores y encontramos que alguien ya había puesto algunas. Sospechamos que es una amiga de mi hermana cuyo padre está a medio metro de distancia, porque murió apenas dos días antes que mi padre.
El día era precioso: hacía frío pero el sol lucía con fuerza y el cielo estaba completamente azul. El famoso cielo azul de Madrid que tantas veces pintó Velázquez. Ese cielo que te reconcilia con esta ciudad unas cuantas veces al año. El cementerio relucía al sol y había muchísimas flores. Me impresionó bastante esa serena alegría que despedían las flores con todos sus colores al sol. Pero el momento de pena llegó al ver el nombre de mi padre en la lápida. Era la primera vez que lo veía. Casi no me parecía real, pero allí estaba.
viernes, 2 de noviembre de 2007
De vuelta en Madrid
El miércoles fue un día muy estresante: ir al médico (al final me mandó antibióticos), ir a la oficina a despedirme, volver a casa corriendo, comer una lata de atún, meter las últimas cosas en la maleta y al aeropuerto. Curiosamente el taxista que me llevó al aeropuerto también me había llevado el día anterior.
Al facturar tuve que pagar exceso de equipaje 32 € (5 kg). Pero bueno, todo sea por una buena causa. Al llegar me estaba esperando M. ¡qué ilusión que me lleve mi novio en coche!
Ayer dormí como un bebé. Diez horas por la noche y por la tarde siesta de dos horas. Quizá fuera la tensión acumulada. Por la tarde estuve con M. en su casa un ratito a solas ¡por fin!
Hoy fui al banco con mi madre y mi hermana a arreglar cosas de mi padre. Po cierto ¡¡¡vaya frío que hace en Madrid!!! Menos mal que con M. se quita el frío. Sigo tosiendo, estornudando, etc. A ver si hace efecto pronto la amoxicilina.